Sor Teresa Chikaba
Sor Teresa Chikaba, la primera monja y escritora negra en entrar en un convento de clausura de España
La religiosa, que nació en Ghana hacia 1676, fue secuestrada y esclavizada a los diez años de edad, cuando fue traída a nuestro país y entregada al rey Carlos II
Tuvo que llamar a las puertas de varios conventos antes de que las dominicas de la Magdalena o de la Penitencia de Salamanca la recibieran en octubre de 1703. ¿Una mujer negra, de 27 años de edad, pidiendo ser admitida en clausura? Era un choque excesivamente rompedor para la época. Pero, finalmente, Chikaba alcanzó su sueño de ser admitida en la vida contemplativa, donde adoptaría el nombre de Sor Teresa Juliana de Santa María. Se convertía así, al alba del siglo XVIII, en la primera mujer negra en conseguirlo, mucho antes que en otros países de nuestro entorno.
Sin embargo, una vez dentro de las paredes del convento no todo fue una balsa de aceite. «Mantuvo durante años una condición peculiar, con votos privados que no le permitían estar en determinados espacios y realizar actividades con la comunidad. Aunque no debía estar obligada a servir a las monjas, ella tuvo que hacerlo», explican desde la fundación DeClausura, que vela por el sostenimiento de los monasterios de clausura en España.
Chikaba había nacido en la Costa del Oro (Ghana) hacia 1676. Desde niña mostró una gran inquietud espiritual. Sus biógrafos reseñan que, en una ocasión, cerca de un manantial, tuvo una visión de una mujer blanca con un niño en brazos. «Aquella luz intensa la marcó profundamente y supo en ese momento que dedicaría su vida a ese niño blanco, a pesar de todas las humillaciones que sufriría después», refieren.
Secuestrada con diez años
Cuando tenía alrededor de diez años, fue capturada y trasladada a España a través de los circuitos de la trata de esclavos. Llegó a Sevilla, y allí tuvo unos primeros compradores que la regalaron al rey Carlos II, quien la entregó a los marqueses de Mancera para que le dieran una buena educación.
Sor Teresa Chikaba
Los marqueses la trataron con afecto y le proporcionaron educación cristiana, enseñándole a leer y escribir. También la hicieron limosnera, encargándole repartir dinero a los pobres, lo que fortaleció aún más su vocación religiosa. «Sin embargo, dentro de la casa sufrió envidias y malos tratos, especialmente por parte de un aya que la golpeaba con crueldad. A pesar de ello, nunca se quejó y soportó todo con paciencia», prosiguen.
El que sí supo entrever en ella una profunda y genuina espiritualidad fue el obispo de Salamanca, quien le permitió profesar sus votos en solo ocho meses, cuando lo normal era hacerlo tras un año de noviciado.
Sandalia de sor Teresa que aún se conserva
Todas estas circunstancias acendraron su virtud: «Su vida religiosa estuvo marcada por una espiritualidad muy intensa y testimonios posteriores le atribuyen visiones, premoniciones, locuciones interiores, experiencias de unión mística con Jesucristo, enfermedades, sufrimientos corporales y prácticas de penitencia muy rigurosas».
También se le atribuyó el don de sanación y hechos extraordinarios. Se decía que ayudaba a los enfermos mediante la oración, la imposición de manos, el agua bendita y otros medios. Estas experiencias contribuyeron a construir su fama de mujer santa. Por eso, a su muerte en 1748, a los 72 años, cientos de personas lograron entrar en su celda para llevarse hasta el último utensilio que hubiese empleado o portado «la Negrita de la Penitencia», como la conocían. Hoy, sus restos descansan en el convento de las dominicas de Dueñas en Salamanca, ya que su convento original fue destruido por las tropas napoleónicas. Su proceso de beatificación sigue en marcha.
La carta autógrafa que se conserva de sor Teresa
Sor Teresa también destacó por su facilidad para la escritura. Chikaba compuso poesía y, aunque se ha perdido la mayor parte de su obra, se conserva una carta autógrafa y un poema, algo que constituye un importante testimonio de una mujer africana que escribió en castellano y por ello, se la considera una pionera de la escritura afrohispánica.