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La talla románica de la Virgen de Torreciudad

La talla románica de la Virgen de Torreciudad es portada en procesiónSantuario de Torreciudad

Barbastro y el Opus Dei ya acordaron en 1966 que la Virgen de Torreciudad se emplazaría en el santuario

Monseñor Ángel Pérez Pueyo encendió ayer la mecha de un conflicto que parecía resuelto desde hace medio siglo, y que enturbiará la romería prevista para este sábado

El obispo de Barbastro-Monzón, monseñor Ángel Pérez Pueyo, volvió a encender ayer la mecha de la disputa que su diócesis mantiene con el santuario de Torreciudad (Huesca), un templo construido y atendido por el Opus Dei. A sólo cinco días de que tenga lugar la 47.ª Romería de Vírgenes de Ribagorza y Sobrarbe, en la que la imagen románica original de Nuestra Señora de los Ángeles de Torreciudad volverá a ser portada temporalmente a su ermita desde el santuario, el prelado publicó una dura carta de tres páginas en la que cuestiona el procedimiento por el cual la talla del siglo XI pasó, en 1975, desde su ermita –«su casa de siempre, donde siempre estuvo durante más de mil años»– al entonces recién inaugurado y cercano santuario de Torreciudad.

«Durante estos últimos años la diócesis ha reunido documentación histórica y jurídica que, a nuestro juicio, impide considerar la salida de la imagen de su ermita como una renuncia voluntaria de este pueblo a su custodia y a su lugar originario», asevera en su misiva. Además, el obispo de Barbastro añade que «su salida autorizada, acorde a derecho, no nos consta en los archivos ni del Cabildo ni de la diócesis».

La explicación que se da desde el Opus Dei, sin embargo, es otra muy distinta. Aunque en esta ocasión no ha querido responder a la carta de monseñor Pérez Pueyo, la Obra fundada por San Josemaría Escrivá de Balaguer ofrece abundante información en su página oficial. «Tanto la imagen de la Virgen de Torreciudad como la antigua ermita son propiedad de la diócesis de Barbastro-Monzón, pero desde 1962 están cedidas a perpetuidad», explica.

Ángel Pérez Pueyo

Monseñor Ángel Pérez Pueyo

«Tras el primer acuerdo de 1962 por el que se cedían la imagen y la ermita, en 1966, monseñor Jaime Flores, entonces obispo de la diócesis. y D. Florencio Sánchez Bella (por parte del Opus Dei) acordaron –según consta en testimonio notarial– lo siguiente: El Patronato de Torreciudad se responsabiliza de la construcción y financiación del nuevo Santuario, con la condición expresa de que en él reciba culto y veneración la imagen de Nuestra Señora de Torreciudad, al mismo tiempo que se compromete a construirlo en terrenos próximos a los de la actual Ermita. Tanto los referidos terrenos de la Ermita como los que, en su día, queden afectados por la construcción del nuevo Santuario formarán un único recinto convenientemente cercado», argumentan desde el Opus Dei.

Extracto del acta notarial firmada en 1966 entre la diócesis y el Opus Dei

Extracto del acta notarial firmada en 1966 entre la diócesis y el Opus Dei

Por eso sorprende que el obispo de Barbastro-Monzón alegue que «no nos consta en los archivos ni del Cabildo ni de la diócesis» que se firmara dicho acuerdo, cuando se trata de un documento que es perfectamente accesible por cualquiera.

El obispado oscense trata de probar, desde hace unos años, la nulidad «del contrato de censo enfitéutico [un tipo de contrato empleado en Derecho para ceder a perpetuidad el dominio útil de un inmueble u objeto en las condiciones que acuerden las partes] elevado a escritura pública el día 24 de septiembre de 1962», por el que se cedía el dominio útil de la ermita. El Opus Dei, en cambio, considera que el censo es totalmente conforme a derecho, «aunque estaría conforme a su extinción y sustitución de mutuo acuerdo por un nuevo contrato de cesión, en términos razonables».

Puedes descargar el pdf desde aquí: Testimonio notarial

Mientras el conflicto se resuelve, el obispo de Barbastro-Monzón ha animado a los fieles «a venir con vuestros hijos y con vuestros mayores» a la romería del próximo sábado. «Venid como acudieron durante más de mil años desde todos los rincones de esta diócesis hasta aquella pequeña ermita para tocar a la Virgen, besarla y confiarle la vida», invita en su carta. Tal vez sea también el deseo de exhibir músculo ante el resto de la Iglesia y ante el Opus Dei, «sobre todo cuando lo que está en juego toca la dignidad de un pueblo pequeño y humilde, que quizá no tenga poder, pero tiene memoria; que quizá no tenga influencia, pero tiene historia; y cuya dignidad no vale menos por ser pequeño», según reclama en su misiva.

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