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La sólida iglesia de San Francisco en Tolosa (Guipúzcoa)

«No tenemos vocaciones. No hay sustitutos y no podemos mantener las casas»: Los franciscanos se van de Tolosa

Tras 441 años de presencia en la localidad guipuzcoana, los tres últimos religiosos cierran su convento, que pasará al ayuntamiento, en manos de EH Bildu

Las palabras resuenan resignadas: «No tenemos vocaciones. No hay sustitutos y no podemos mantener todas las casas». Después de casi 450 años de presencia en Tolosa (Guipúzcoa), los franciscanos acaban de cerrar definitivamente la puerta de su gigantesco convento de San Francisco. «No hay vocaciones», insistía Juan José Muniain, uno de los tres últimos frailes en habitar entre sus muros, ante los micrófonos de Radio San Sebastián. El pasado domingo, el obispo de San Sebastián, monseñor Fernando Prado Ayuso, celebraba la misa que ponía el punto y final a 441 años de presencia franciscana en Tolosa.

Pero la crisis no es de ahora. «En 1965 éramos 160 frailes; ahora solo 18», explicaba en 2024 el provincial de los franciscanos de Aránzazu, Joxe Mari Arregi, en El Diario Vasco. La sangría vocacional no es, ciertamente, exclusiva de los hijos de San Francisco. Pero es cierto que la provincia de Aránzazu se ha situado en el centro de la polémica en numerosas ocasiones por la significación política de muchos de sus religiosos, aparentemente más preocupados por cuestiones nacionalistas que por la evangelización. «Además de su actividad pastoral, la comunidad tuvo una importante implicación en la promoción del euskera, impulsando iniciativas como el calendario Egutegia o la revista Gaiztiri, además de colaborar con proyectos culturales ligados a la lengua vasca», pondera Radio San Sebastián en su artículo. También se han denunciado casos de abusos sexuales de algunos de sus religiosos, y el santuario de Aránzazu ha acogido todo tipo de actividades ajenas a la fe católica.

En el ayuntamiento del municipio guipuzcoano, claro, se frotan las manos. Su alcalde, Andu Martínez de Rituerto, de EH Bildu, declaraba hace unos días que su consistorio ya trabaja en los futuros usos de la iglesia y el convento. El templo pasará a tener un uso cultural, mientras que para el cenobio no existe aún una idea clara. «Hay iniciativas muy interesantes de iglesias reconvertidas en bibliotecas. Hay que conservar la estructura, pero se han hecho auténticas maravillas», ha explicado el alcalde en Radio San Sebastián.

Mientras tanto, los tres franciscanos pasarán a engrosar la comunidad del convento de Zarauz.