El Papa, acompañado por el cardenal Baldassare Reina, ayer, durante el Día de Difuntos
El Papa alerta a los jóvenes contra la tiranía del perfeccionismo digital y reclama la «valentía de la humildad»
En su mensaje para la JMJ, León XIV avisa de que «la tecnología puede imitar la empatía, pero no sustituye la auténtica cercanía humana» e invita a abrir las puertas a Cristo sin esperar a «ser perfectos»
El Santo Padre ha hecho público su mensaje para la XLI Jornada Mundial de la Juventud, que se celebrará en las Iglesias locales el próximo 22 de noviembre como hito preparatorio hacia el gran encuentro internacional de Seúl en agosto de 2027. Bajo el lema evangélico «Tened valor: yo he vencido al mundo» (Jn 16,33), el Pontífice articula un diagnóstico de las incertidumbres y presiones que atenazan a las nuevas generaciones.
En su escrito, fechado en el Vaticano el pasado 22 de octubre coincidiendo con la memoria de san Juan Pablo II –fundador e iniciador de las Jornadas Mundiales de la Juventud–, el Papa aborda la angustia por el futuro, la obsesión por el éxito y la comparación continua con patrones inalcanzables. León XIV advierte sobre el impacto de las plataformas digitales en la vivencia personal al señalar que a muchos jóvenes les resulta difícil aceptar su identidad «bajo la influencia de imágenes construidas por las redes sociales». «La tecnología puede imitar la empatía, pero no sustituye la auténtica cercanía humana», precisa.
Frente a este aislamiento o al miedo a no estar a la altura, el Pontífice recuerda que «la valentía cristiana no nace de nuestra fuerza, nace de su presencia». Asimismo, contrapone este coraje a cualquier derivación ideológica o beligerante: «La valentía cristiana no es una valentía 'contra' algo o alguien, sino una valentía 'por': por la vida, por la verdad, por la libertad y por la justicia».
«La verdadera victoria no es imponerse, sino entregarse»
León XIV también ha desmontado el concepto mundano de triunfo fundado en el dominio sobre el prójimo. Frente al afán de parecer impecables o de sobresalir a costa de los demás, contrapone el ejemplo de Cristo: «La verdadera victoria no es imponerse, sino entregarse».
Por ello, el Pontífice anima a los muchachos a mostrarse sin máscaras ni complejos: «Tengan el valor de ser auténticos ante Dios y ante los demás». Igualmente, precave contra las corrientes de autosuficiencia que invitan a construir una personalidad fuerte creyéndose «nuestros propios salvadores». El Papa contrapone a esta deriva la «valentía de la humildad», recordando que «no nos salvamos solos, sino que nos dejamos salvar por Jesucristo».
Rumbo a la gran cita de Seúl 2027
Pensando en la peregrinación que culminará en la capital surcoreana en el verano de 2027, el Santo Padre exhorta a los jóvenes a ir más allá de los preparativos logísticos: «¡No preparen sólo las cosas prácticas para el viaje a Seúl, preparen sus corazones!».
El mensaje concluye haciendo suyas las históricas palabras pronunciadas por san Juan Pablo II al inicio de su pontificado —«¡No temáis! ¡Abrid, más todavía, abrid de par en par las puertas a Cristo!»— y dirigiendo una última llamada a la confianza: «No esperéis a ser perfectos para abriros a Él».