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León XIV bendice una tumba en el cementerio de Verano

León XIV bendice una tumba en el cementerio de VeranoAFP

León XIV, en el cementerio de Verano: «El vínculo con nuestros difuntos no se rompe, se transforma»

En la Misa de los Fieles Difuntos, el Pontífice recuerda que las almas de los justos descansan seguras «en las manos de Dios»

Con motivo de la Conmemoración de todos los Fieles Difuntos, el Papa León XIV ha presidido la Santa Misa en el cementerio de Verano de Roma este lunes, 2 de noviembre. El Pontífice dedicó la celebración en sufragio por todas las almas de quienes allí reposan y por los fallecidos que cada fiel lleva en el corazón.

El Papa hizo especial hincapié en una de las bienaventuranzas del Sermón de la Montaña: «Bienaventurados los que lloran, porque serán consolados». Al recordar a quienes sufren por la reciente pérdida de un ser querido, el Santo Padre dirigió un mensaje a los afectados por «la absurda violencia de la guerra».

«¡Puedan las lágrimas de tantas madres, de tantos niños, de tantos ancianos tocar las conciencias de quienes tienen el poder de hacer callar las armas!», exclamó el Papa. En este marco, rememoró además el octavo centenario de la muerte de San Francisco de Asís y el célebre pasaje dedicado a la «hermana muerte corporal» en su Cántico de las criaturas.

Durante su reflexión sobre la Palabra de Dios, el Santo Padre señaló que el Libro de la Sabiduría nos recuerda que las almas de los justos se encuentran seguras en las «manos de Dios», donde «ningún tormento los tocará». «Esta es la promesa de salvación que, especialmente en este día, se convierte en el núcleo de la súplica que elevamos al Señor de la vida por todos los fieles difuntos», precisó.

Homilía de León XIV

«Que sus manos paternas y seguras los protejan por siempre, para que puedan disfrutar plenamente de esa unión recíproca y vital que el Señor promete a su pueblo en el Libro del Apocalipsis: «Ellos serán su pueblo y él será Dios con ellos, su Dios» (Ap 21,3). Nuestra oración intercede para que se haga realidad esta comunión eterna de vida, prometida por el Buen Pastor a sus ovejas, que no se perderán para siempre y a las que nadie arrebatará de su mano (cf. Jn 10,28)».

Las Bienaventuranzas: «autorretrato de Jesús»

Asimismo, explicó que las Bienaventuranzas constituyen el «autorretrato de Jesús» y que su mensaje adquiere una especial resonancia en un cementerio, «que es como un umbral entre este mundo y el más allá, entre la existencia terrenal y lo que nos espera más allá». En este sentido, el Papa recordó que vivir conforme a las Bienaventuranzas significa recorrer el camino hacia la vida plena, ya en este mundo y para la eternidad.

León XIV sostiene unas flores antes de celebrar una misa con motivo de la festividad del Día de los Difuntos

León XIV sostiene unas flores antes de celebrar la Santa Misa misa con motivo del Día de los fieles difuntosAFP

A partir de esta esperanza, León XIV concluyó su reflexión ofreciendo consuelo a los fieles presentes y destacando que la fe en la resurrección transforma también la manera de vivir el duelo. «La fe en Cristo nos dice que nuestro vínculo con los fieles difuntos no se interrumpe, sino que se transforma», afirmó.

A través de la oración de sufragio y la vivencia de la Eucaristía, los creyentes acompañan a sus seres queridos hacia la comunión plena, aguardando con esperanza el día prometido en el Apocalipsis en el que Dios «enjugará toda lágrima» y «ya no habrá muerte, ni luto, ni llanto, ni dolor».

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