La imagen proporcionada por las tres diócesis
Los obispos de Madrid: «Los mártires no son 'rehenes' de ninguna denominación política»
Las tres diócesis madrileñas publican una carta conjunta ante la beatificación de Ignacio Aláez y diez compañeros seminaristas y familiares a finales de noviembre
El sábado, el 28 de noviembre, a las 12:00 horas, la catedral de Santa María la Real de la Almudena de Madrid acogerá la solemne beatificación de Ignacio Aláez Vaquero y diez compañeros, seminaristas y familiares mártires. Y hoy, 6 de noviembre, cuando la Iglesia conmemora, precisamente, a los santos y beatos mártires del siglo XX en España, las tres diócesis madrileñas (Alcalá, Getafe y Madrid) han hecho pública una carta conjunta en la que señalan que «el reconocimiento del martirio y la beatificación de estos once siervos de Dios es, más que nunca, una llamada a la reconciliación».
«El perdón es posible y podemos vivir como hermanos, no por nuestros méritos, sino por la fuerza que recibimos del mismo Cristo. Como recordaba san Agustín, 'la Iglesia ya es un mundo reconciliado con Dios'», señalan los seis obispos titulares y auxiliares de las tres diócesis madrileñas. «El testimonio de nuestros nuevos beatos nos recuerda que la fe no es un conjunto de opiniones pasajeras, ni un mero sistema filosófico, político o moral, sino la fuerza que nos libera del engaño y del mal con su amor», sentencian.
«Ellos, en su juventud, eligieron a Cristo, y prefirieron morir a traicionar a su Señor. Y murieron perdonando, convirtiéndose así para nosotros y para nuestra sociedad en semillas elocuentes de reconciliación y de paz», observan.
Los once futuros beatos
- Ignacio Aláez Vaquero, de 22 años, seminarista de Madrid
- Ángel Trapero Sánchez -Real, de 20 años, seminarista de Madrid
- Cástor Zarco García, de 24 años, subdiácono de Madrid
- Jesús Sánchez Fernández -Yáñez, de 21 años, seminarista de Madrid
- Miguel Talavera Sevilla, de 18 años, seminarista de Madrid
- Pablo Chomón Pardo, de 21 años, seminarista de Madrid , junto con su tío Julio Pardo Pernía, de 63 años, sacerdote
- Antonio Moralejo Fernández -Shaw, de 19 años, seminarista de Madrid, junto con su padre Liberato Moralejo Juan, de 60 años
- Mariano Arrizabalaga Español, de 21 años, seminarista de Barbastro, en Comillas
- Ramón Ruiz Pérez, de 24 años, seminarista de Toledo
«Los mártires no son «rehenes » de ninguna denominación política», sentencian los obispos. «En los minuciosos procesos de beatificación y canonización que se estudian primero en la diócesis y después en la Santa Sede, tiene que quedar demostrado que el motivo por el que el mártir sufre la muerte es por la confesión de su fe, y no por otras razones políticas, bélicas, ideológicas o personales; y que mueren como Cristo, perdonando, sin rencor ni ánimo revanchista», recuerdan los prelados. «Por tanto, estamos ante una ocasión providencial para reafirmar nuestro compromiso por la paz y la fraternidad», agregan en su carta.
«El testimonio de los mártires pertenece a toda la Iglesia y puede ser también un regalo para toda la sociedad desde el amor de Cristo», observan. «Pero hay algo que no podemos olvidar: en el centro del testimonio de los mártires está el amor», añaden.
La profética oración de Ignacio Aláez ante el sagrario
Yo quisiera incendiar el orbe entero... | Yo quisiera volverme misionero | y al infiel tus «locuras» predicar... | Y morirme después martirizado... | ¡Qué me importa, Jesús Sacramentado, | si al fin he conseguido hacerte amar!
Los obispos inciden en este punto de la reconciliación y el amor al afirmar que «los mártires nos recuerdan que el Evangelio abre un camino distinto, que no consiste en vencer a los demás con la fuerza, sino en aprender a vivir como hermanos». «Ellos nos remiten a Cristo, y desde Cristo podemos aprender a reconocernos hermanos, también cuando pensamos de manera distinta», subrayan. Por eso, plantean que «quizá esta beatificación pueda ayudarnos a escuchar más, a juzgarnos menos y a trabajar juntos por aquello que realmente importa para nuestro pueblo».