La catedral de Santander ha acogido la solemne ceremonia de beatificación de 80 mártires asesinados por su fe durante la persecución religiosa de 1936 y 1937. Presidida por el cardenal Marcello Semeraro, prefecto del Dicasterio para las Causas de los Santos, la celebración ha elevado a los altares a 67 sacerdotes, tres religiosos carmelitas, tres seminaristas y siete laicos que se negaron a renunciar a su fe. Una jornada de recuerdo y homenaje a quienes, como destacó el obispo de Santander, «no quisieron huir» pese a la persecución