Cruz con la imagen de uno de los hermanos hospitalarios asesinado en Paracuellos
«Ninguno renegó de sus convicciones religiosas»: los 143 beatos de Paracuellos de Jarama
Se cumplen 90 años de los primeros asesinatos en masa ocurridos en este municipio madrileño, que se ha llegado a denominar «La catedral de los mártires»
«Cuadro espantoso aquel cuadro... espectáculo escalofriante el terrible piquete de forajidos que disparaba sus fusiles o sus ametralladoras sobre unos hombres de bien de toda profesión, de toda categoría y de toda edad. Sacerdotes y seglares, militares y paisanos, ricos y pobres, patronos y obreros, desde los que habían pasado los dinteles de la ancianidad hasta los que apenas habían salido de la niñez, mientras sus compañeros de infortunio, hacinados sobre los vehículos o apelotonados a la vera del camino, esperaban el turno fatal y contemplaban indefensos el suplicio que poco después iban a sufrir…». Arsenio de Izaga convivió en prisión con los mártires que serían llevados Paracuellos de Jarama (Madrid), y llegó a ser testigo de los horrores, aunque consiguió salvarse.
Y prosigue su aterrador relato: «Ninguno renegó de sus convicciones religiosas y patrióticas. Ninguno dio la más leve prueba de vacilación ni de flaqueza. Todos se negaron a prestar adhesión al régimen que los estaba envileciendo, a pesar de que se les ofrecía como único medio de salvarse. Todos se animaban entre sí, y oponían a las blasfemas imprecaciones de sus verdugos, su fe de creyentes y su altivez de españoles... Y no se había extinguido el eco de la última descarga, cuando aún resonaba en el espacio su vibrante grito, ¡Viva Cristo Rey! ¡Viva España!».
Alentados por la masonería
«Con toda propiedad se ha designado a Paracuellos de Jarama con el nombre de La catedral de los mártires, pues ahí reposan los restos de 143 beatos, de los 2.254 ya elevados a los altares por haber sufrido el martirio a manos de los socialistas, los comunistas y los anarquistas, alentados por los masones, durante los primeros meses de la Guerra Civil», refiere el sacerdote Jorge López Teulón, uno de los mayores expertos en persecución religiosa durante el siglo XX en España.
Pero esa denominación, La catedral de los mártires, puede dar lugar a equívoco. Lo que hay en Paracuellos de Jarama no es una edificación colosal, sino una pequeña capilla levantada tras la Guerra Civil en el mismo lugar donde miles de personas fueron masacradas por sus convicciones religiosas o políticas.
No aparece este humilde templo en las guías perpetradas por los hacedores de la memoria democrática. Tantos miles de muertos, promocionados, podrían dar al traste con su particular y errática versión de los hechos. Son los familiares de aquellos que fueron acribillados a sangre fría quienes custodian y adecentan el lugar. También algunas monjas se esmeran en su cuidado; no solo el material, sino también –y especialmente– el espiritual.
De 20 órdenes religiosas
Porque Paracuellos es un inmenso enclave donde se vivió el amor y el perdón en su grado máximo. La sangre de los mártires santifica el lugar, tan cercano al aeropuerto de Barajas, por el que circulan millones de pasajeros cada año, con sus maletas y sus sueños, ajenos e ignorantes de lo que ocurrió a pocos centenares de metros de sus salas de embarque.
En este camposanto reposan los restos mortales de centenares de religiosos pertenecientes, al menos, a 20 órdenes religiosas, según refiere López Teulón: Agustinos, Capuchinos, Carmelitas, Carmelitas Descalzos, Claretianos, Dominicos, Escolapios, Franciscanos, Hermanos de las Escuelas Cristianas, Hospitalarios de San Juan de Dios, Jerónimos, Jesuitas, Marianistas, Maristas, Misioneros Oblatos, Paules, Pasionistas, Redentoristas, Sagrados Corazones de Jesús y María y Salesianos.
De entre estos religiosos ya han sido beatificados por el Papa san Juan Pablo II, Benedicto XVI y Francisco, los mencionados 143 mártires: 63 religiosos Agustinos, 22 Hospitalarios de San Juan de Dios, 13 Dominicos, 6 Salesianos, 15 Misioneros Oblatos, 3 Hermanos Maristas, 1 sacerdote de la Orden de San Jerónimo, 1 Capuchino, 1 religioso de la Orden del Carmen, 9 Hermanos de las Escuelas Cristianas (La Salle) y 9 miembros de la Familia Vicenciana. Pero hay 30 más en proceso de beatificación. Y, entre ellos, los primeros seglares.