Esta fue la primera catedral construida en el siglo XXI, para sustituir a la antigua sede de la diócesis, la catedral de San Francisco de Sales, que fue dañada en el terremoto de Loma Prieta de 1989. Su arquitecto fue Craig W. Hartman, que comenzó la obra en 2005 y finalizó en 2008. La luz, ya desde la Edad Media, es un símbolo divino entre la inmanencia y la trascendencia. De ahí que ya desde el gótico se abriesen las paredes de los templos y se colocaran grandes vidrieras y rosetones en las fachadas que permitían pasar los rayos del sol y proyectarse en el interior en una explosión de colores. Algo similar ocurre en Oakland. Toda la iglesia está hecha en cristal, madera y hormigón; y detrás del altar se instaló una amplia ventana con forma de Omega en cuyo interior hay una reinterpretación a gran escala de un pantocrátor, elaborado en paneles de aluminio anodizado con 94.000 perforaciones a modo de píxeles.