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Maria Valtorta fue una escritora y mística italiana que afirmaba recibir visiones acerca de la vida de Jesús

El Vaticano reitera que los escritos de María Valtorta no son de origen sobrenatural

El dicasterio para la Doctrina de la Fe afirma que las supuestas «visiones» de la mística italiana son solo recursos literarios usados por la autora para contar, a su modo, la vida de Jesús

El Dicasterio para la Doctrina de la Fe ha publicado un comunicado oficial para aclarar la postura de la Iglesia respecto a los escritos de María Valtorta (1897-1961), una escritora y mística italiana que afirmó haber recibido visiones y dictados de Jesús.

Su obra más conocida, titulada originalmente El Poema del Hombre-Dios y hoy difundida como El Evangelio como me ha sido revelado, narra con todo detalle la vida de Jesucristo, añadiendo episodios y diálogos que no aparecen en los Evangelios reconocidos por la Iglesia. Ante las consultas continuas de fieles y sacerdotes sobre si estos textos tienen origen divino, el Vaticano ha vuelto a pronunciarse: no pueden considerarse revelaciones sobrenaturales.

«En este sentido, reiteramos que las supuestas 'visiones', 'revelaciones' y 'comunicaciones' contenidas en los escritos de María Valtorta, o en cualquier caso atribuidas a ellos, no pueden considerarse de origen sobrenatural, sino que deben considerarse simplemente formas literarias de las que la autora se ha servido para narrar, a su manera, la vida de Jesucristo», subraya el comunicado del dicasterio para la Doctrina de la Fe, recordando que «en su larga tradición, la Iglesia no acepta como normativos ni los Evangelios apócrifos ni otros textos similares, ya que no les reconoce la inspiración divina, remitiendo a la lectura segura de los Evangelios inspirados».

El juicio del cardenal Ratzinger

Este criterio no es nuevo. Ya en 1959, el Vaticano incluyó los escritos de María Valtorta en el Índice de Libros Prohibidos. De hecho, el periódico oficial del Vaticano, L'Osservatore Romano, los calificó el 6 de enero de 1960 como «una vida de Jesús mal novelada».

Ahora bien, cuando en 1966 el Índice fue abolido, algunas personas pensaron que eso significaba que ya podían leer y difundir sin problemas la obra de Valtorta. Posteriormente, el entonces prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, el cardenal Joseph Ratzinger, tuvo que aclarar que, aunque el Índice ya no existiera como lista oficial, el criterio moral que llevó a prohibir esos libros seguía siendo válido.

Tal y como lo recoge el portal del padre Javier Olivera Ravasi, así lo explicó claramente el entonces cardenal en una carta oficial del 31 de enero de 1985 al cardenal Siri. Allí decía que la condena a los escritos de Valtorta «no fue decidida a la ligera, sino después de motivaciones ponderadas», y advertía que su difusión «no se considera oportuna» porque podrían causar confusión o daño «a los fieles menos preparados».

A esta posición se sumó también la Conferencia Episcopal Italiana, que en 1992, a través del cardenal Tettamanzi, pidió a los editores de las obras de Valtorta que incluyeran una advertencia expresa en sus publicaciones. En ella se debía aclarar que las supuestas visiones y dictados no podían ser considerados de origen divino, sino únicamente como un estilo literario personal para contar la vida de Cristo, sin valor sobrenatural.

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