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El Papa Francisco confesando a una mujer

El Papa Francisco confesando a una mujerDiócesis de Salamanca

Hoy, hace 10 años, Francisco concedía a todos los sacerdotes la facultad de absolver el pecado del aborto

Esta potestad, antes exclusiva a obispos y sacerdotes autorizados, no buscaba 'disminuir' la gravedad del pecado, sino facilitar los medios para alcanzar el perdón para quienes lo hubiesen cometido

El 1 de septiembre de 2015, el Papa Francisco se convirtió en protagonista de numerosos titulares por una decisión que tomó: concedió a todos los sacerdotes la facultad de absolver el pecado del aborto, «a los que lo han practicado y que estén arrepentidos de corazón», ante la inminencia del Jubileo de la Misericordia, que se celebraría del 8 de diciembre de ese año al 20 de noviembre de 2016.

Según el Catecismo de la Iglesia Católica, «la cooperación formal a un aborto constituye una falta grave» y se sanciona con pena canónica de excomunión (CIC, can. 1398). Esto significa que «quien procura el aborto, si éste se produce, incurre en excomunión latae sententiae», es decir, «de modo que incurre ipso facto en ella quien comete el delito» (CIC can. 1314)

El catecismo aclara, sin embargo, que «con esto la Iglesia no pretende restringir el ámbito de la misericordia» sino que «manifiesta la gravedad del crimen cometido, el daño irreparable causado al inocente a quien se da muerte, a sus padres y a toda la sociedad».

Y es así como el Papa argentino, consciente de que «uno de los graves problemas de nuestro tiempo es, ciertamente, la modificación de la relación con la vida» y que «algunos viven el drama del aborto con una consciencia superficial, casi sin darse cuenta del gravísimo mal que comporta un acto de ese tipo», otorgó a los sacerdotes la facultad de absolver la pena de excomunión por el delito de aborto.

Antes, esta potestad estaba reservada únicamente a los obispos o a sacerdotes autorizados por ellos. Con esta medida, Francisco no pretendía 'disminuir' la gravedad del pecado; al contrario, en la carta que escribió en 2016 para consolidar esta decisión subrayó: «Quiero enfatizar con todas mis fuerzas que el aborto es un pecado grave, porque pone fin a una vida humana inocente». Lo que buscaba era facilitar los medios para alcanzar el perdón para quienes lo hubiesen cometido.

«Un drama existencial y moral»

En una carta publicada ese 1 de septiembre y dirigida a Rino Fisichella, actual Pro-Prefecto del dicasterio para la Evangelización, el Papa expresó claro su sentir: «El perdón de Dios no se puede negar a todo el que se haya arrepentido, sobre todo cuando con corazón sincero se acerca al Sacramento de la Confesión para obtener la reconciliación con el Padre».

Consciente de las circunstancias que muchas mujeres enfrentan, añadió: «Pienso, de forma especial, en todas las mujeres que han recurrido al aborto. Conozco bien los condicionamientos que las condujeron a esa decisión. Sé que es un drama existencial y moral. He encontrado a muchas mujeres que llevaban en su corazón una cicatriz por esa elección sufrida y dolorosa. Lo sucedido es profundamente injusto; sin embargo, sólo el hecho de comprenderlo en su verdad puede consentir no perder la esperanza».

Francisco no se limitó a otorgar la facultad de absolver; también ofreció orientaciones a los sacerdotes sobre cómo acompañar a quienes se acercaran al sacramento: «Se deben preparar para esta gran tarea, sabiendo conjugar palabras de genuina acogida con una reflexión que ayude a comprender el pecado cometido, e indicar un itinerario de conversión verdadera para llegar a acoger el auténtico y generoso perdón del Padre que todo lo renueva con su presencia».

Al concluir el Jubileo de la Misericordia, el Papa consolidó esta disposición en la carta apostólica Misericordia et misera, asegurando que la medida se volvía permanente: «Para que ningún obstáculo se interponga entre la petición de reconciliación y el perdón de Dios, de ahora en adelante concedo a todos los sacerdotes, en razón de su ministerio, la facultad de absolver a quienes hayan procurado el pecado de aborto. Cuanto había concedido de modo limitado para el período jubilar lo extiendo ahora en el tiempo, no obstante cualquier cosa en contrario», afirmó en la misiva.

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