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Un monje benedictino del Valle de los Caídos enseña canto gregoriano a los alumnos de la Escolanía

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La música sacra podría ayudar a prevenir el alzhéimer, según una neurocientífica católica

Kathlyn Gan, exdirectora de coro, explicó que la música puede integrarse en un estilo de vida saludable que ayuda a contrarrestar el deterioro cognitivo asociado al envejecimiento

Hace mil seiscientos años, san Agustín decía: «Quien canta, reza dos veces». Hoy, la ciencia confirma que la música no solo alimenta la fe: también puede fortalecer el cerebro y ayudar a prevenir el Alzheimer. Así lo asegura Kathlyn Gan, neurocientífica católica y directora de un laboratorio en la Universidad de Toronto, durante su presentación 'La neurociencia de la música sacra', ofrecida en una parroquia de Canadá.

Gan, exdirectora de coro, explicó que la música puede integrarse en un estilo de vida saludable que ayuda a contrarrestar el deterioro cognitivo asociado al envejecimiento, «ayudarnos a mantener nuestras mentes activas y fomentar conexiones sociales» y, en muchos casos, incluso «mitigar el riesgo de enfermedad de Alzheimer», recoge el National Catholic Register.

Según la especialista, hasta un 95 % de los casos de esta enfermedad están relacionados con factores no genéticos —como la obesidad, la hipertensión, el tabaquismo, la sordera, las lesiones cerebrales o el aislamiento social—, lo que refuerza el valor de hábitos preventivos entre los que la música desempeña un papel destacado.

La dimensión espiritual

La música, dice Gan, activa múltiples regiones del cerebro y fortalece las vías neuronales que regulan la memoria, el movimiento, la emoción o la empatía. Pero los beneficios van más allá de lo cognitivo: tocar o escuchar música en grupo también fomenta la interacción social, otro factor clave para mantener la salud mental en la tercera edad.

De hecho, en Montreal, los médicos ya han comenzado a «recetar música como medicina». Según Mélanie La Couture, directora ejecutiva de la Orquesta Sinfónica de Montreal, «a los pacientes que nos llamen les daremos dos entradas gratis».

Gan enfatiza que la música sacra podría ofrecer beneficios aún mayores. Aunque probar científicamente estas ventajas es complicado, debido a la subjetividad de la experiencia y la formación espiritual de cada individuo, los resultados de la investigación ya son alentadores.

Además de su trayectoria académica, Gan es una pianista clásica que comparte su talento en iglesias y en la comunidad. Para ella, su ministerio musical es «una forma de oración que desafía no solo a reconocer temas e imágenes bíblicas, sino también a comunicarlos de una manera que honre el contexto histórico de los himnos y comparta mi propia espiritualidad y experiencia vivida».

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