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El cardenal Mendonça: «La Iglesia cuenta con la red escolar más grande del mundo, con más de 70 millones de estudiantes»

El cardenal prefecto del dicasterio para la Cultura y la Educación analiza el desafío de la Iglesia en una época de «transiciones aceleradas»

El cardenal José Tolentino de Mendonça (Madeira, 1965), prefecto del dicasterio de Cultura y Educación, ha reivindicado el alcance global del sistema educativo católico y su papel en la misión de la Iglesia. «La Iglesia católica cuenta con la red escolar más grande del mundo», afirmó, subrayando que acompaña «la formación integral de más de 70.000.000 de estudiantes» en escuelas y universidades.

En una entrevista concedida a Finestre sull’Arte, Tolentino explicó el sentido del dicasterio nacido de la fusión de Cultura y Educación, impulsada por el Papa Francisco. El objetivo, señaló, era que ninguna de las dos áreas se convirtiera en «un pariente pobre de la otra». Para el cardenal, la educación «hace visible y posible la esperanza», mientras que la cultura permite «reflexionar con profundidad y creatividad sobre las diferentes expresiones de lo humano».

El Vaticano II como brújula

Según explicó, la visión del Pontífice argentino fue la de «inspirar, encontrar sinergia y convergencia, para crear una cultura de fraternidad». Es así como se entiende su nombramiento al frente del dicasterio, un perfil procedente del mundo académico y con experiencia universitaria, que conecta con la misión cultural de la Iglesia en el contexto contemporáneo.

Preguntado por la transición de Francisco a León XIV, Tolentino destacó que «cada pontificado tiene su propia fisonomía», aunque insistió en que existen «importantes líneas de continuidad». A su juicio, la Iglesia sigue centrada en los principios del Concilio Vaticano II, si bien estos deben ser releídos ante «una época de transiciones aceleradas».

El cardenal recurrió incluso a una referencia cinematográfica para describir el momento actual, evocando el célebre monólogo final de la película Blade Runner: «Nuestra generación humana puede decir: 'He visto cosas que vosotros, los humanos, no podríais imaginar'». Una imagen que, para él, refleja la magnitud de los cambios y la necesidad de una mirada creyente capaz de interpretarlos.

Tolentino defendió una concepción de la cultura como espacio «para la búsqueda y la espera de Dios». «La cultura se concibe como un entrelazamiento de lenguajes indispensable para comprender lo humano», aseveró. De ahí la importancia de atender a los «signos de los tiempos» y escuchar «lo que late en el corazón herido del presente».

Como recordó, el Concilio Vaticano II no ofreció respuestas cerradas, sino un método que sigue vigente: «escucha, diálogo y encuentro». Un enfoque que, según el prefecto, sigue marcando el rumbo de la Iglesia en su relación con la educación, la cultura y el mundo contemporáneo.