Monseñor Antonio Arregui
Muere a los 86 años Antonio Arregui, el obispo español del Opus Dei «que se hizo ecuatoriano»
Falleció el pasado 5 de febrero, tras más de seis décadas de entrega pastoral a la Iglesia en Ecuador. «Muchos de nosotros lo recordamos como el obispo que nos confirmó en la fe», señaló la archidiócesis de Guayaquil
El arzobispo emérito de Guayaquil, monseñor Antonio Arregui Yarza, conocido como «el obispo español que se hizo ecuatoriano», falleció el pasado 5 de febrero a los 86 años, tras más de seis décadas de entrega pastoral a la Iglesia en Ecuador. Así lo informó la archidiócesis de Guayaquil, según recoge ACI Prensa, destacando una vida marcada por la claridad doctrinal, el impulso evangelizador y una constante cercanía con los fieles.
«Muchos de nosotros recordamos a monseñor Antonio Arregui Yarza como el obispo que nos confirmó en la fe, quien visitó nuestra parroquia, o que veíamos cada domingo en la misa por tv», señaló la archidiócesis de Guayaquil en un mensaje difundido en redes sociales.
Sacerdote del Opus Dei, monseñor Arregui nació el 13 de junio de 1939 en Oñate, en la provincia de Guipúzcoa, en el País Vasco. Tras concluir el bachillerato en el Instituto Peñaflorida de San Sebastián, conoció el Opus Dei en 1957 y, con apenas 18 años, decidió dedicar su vida al servicio de la Iglesia allí donde fuera enviado. Se formó en Teología y Filosofía en el Studium Generale del Opus Dei y obtuvo dos doctorados: uno en Derecho Canónico por la Universidad Angelicum de Roma y otro en Jurisprudencia por la Universidad de Navarra.
Fue ordenado sacerdote el 13 de marzo de 1964. Un año después, aceptó sin reservas su destino misionero en Ecuador, país al que llegó en 1965 y donde residió durante 62 años. Aunque solo obtuvo la nacionalidad ecuatoriana en 1986, su vínculo con la nación andina se forjó desde el primer momento.
Antes de ser nombrado obispo, desarrolló una intensa labor pastoral, formativa y evangelizadora, con especial atención a los medios de comunicación: llegó a dirigir Radio Católica Nacional, convencido de la necesidad de una presencia pública de la fe. En los años ochenta coordinó la visita de san Juan Pablo II al Ecuador.
El 4 de enero de 1990 fue nombrado obispo auxiliar de Quito. Posteriormente, fue trasladado a la diócesis de Ibarra, que pastoreó desde 1995 hasta 2003, cuando san Juan Pablo II lo designó arzobispo de Guayaquil. Durante su ministerio episcopal impulsó la vida pastoral de la archidiócesis, promovió la comunión eclesial y prestó una atención especial a las vocaciones sacerdotales y a la formación cristiana de los fieles.
El recuerdo de quienes formó
El padre José Manuel Delgado, Vicario Episcopal del Norte de Guayaquil, recordó su figura con especial gratitud, al haber sido ordenado sacerdote por él en 2004: «No hay un recuerdo más importante en mi vida, y por eso estaré eternamente agradecido a este pastor, que deja una huella, en la arquidiócesis, inmensa: una huella de claridad evangelizadora. Sabía exactamente lo que el Señor esperaba de esta Iglesia y trabajó incansablemente por conseguirlo». En un video difundido por la archidiócesis, añadió: «Una claridad que se transforma en caridad, que ha marcado y marca aún hoy el ritmo de nuestra iglesia, con instituciones de servicio, de asistencia social, médica, sanitaria y educativa».
Monseñor Arregui presentó su renuncia al cumplir los 75 años, conforme al Derecho Canónico, el 24 de septiembre de 2015, que fue aceptada meses después por el Papa Francisco. Desde entonces retomó plenamente su ministerio sacerdotal como miembro del Opus Dei, dedicado a la predicación, la confesión y la administración de los sacramentos.
Fue presidente de la Conferencia Episcopal Ecuatoriana en varios periodos y participó como padre sinodal en la XIII Asamblea General Ordinaria del Sínodo de los Obispos sobre la Nueva Evangelización, convocada por Benedicto XVI. Compatibilizó estas responsabilidades con la docencia universitaria y una intensa dedicación a obras sociales y pastorales, como el Banco de Alimentos, iniciativas educativas, programas de formación laboral, proyectos de fortalecimiento familiar y el acompañamiento a comunidades indígenas.