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La Sierva de Dios, Thea Bowman

Thea Bowman, camino a los altares: la ‘Sister Act’ conversa que unió el gospel y la fe frente a la segregación

Bertha Elizabeth Bowman rompió los esquemas del Sur de Estados Unidos. Convertida al catolicismo a los doce años y única religiosa negra de su congregación en Wisconsin, su causa de canonización llega ahora al Vaticano tras el cierre de la fase diocesana

Mucho antes de que Hollywood imaginara a una monja revolucionando un coro, Bertha Elizabeth Bowman ya animaba con sus cantos, su capacidad de comunicación y su confianza en Dios a los alumnos, fieles y jóvenes de la Iglesia en el sur de Estados Unidos.

De familia protestante a doctora en Teología, su vida puede compararse con el himno católico afroamericano publicado por primera vez en 1987 y compuesto por ella misma, Lead Me, Guide Me (Guíame, dirígeme), una expresión de fe que marcaría toda su trayectoria vital. Un camino que esta semana alcanza un nuevo hito con el cierre de la fase diocesana de su causa de canonización.

La diócesis, que abrió la causa de Bowman en 2018, selló oficialmente el 9 de febrero los documentos y otros materiales reunidos durante esta fase, que serán enviados al dicasterio para las Causas de los Santos.

Pionera en la formación teológica

Bertha Elizabeth Bowman nació en 1937 en Yazoo City, Mississippi, en el seno de una familia metodista de clase media que la crió entre himnos y pasajes bíblicos. Nada en su infancia vaticinaba que acabaría vistiendo el hábito franciscano.

Sin embargo, a los 9 años, dejó atónitos a sus padres con una noticia: se hacía católica. Seis años después, el órdago fue mayor: quería ser monja. En 1953, con solo 15 años, se unió a las Hermanas Franciscanas de la Adoración Perpetua en Wisconsin, convirtiéndose en la única religiosa negra de una comunidad totalmente blanca. Allí nació Thea, un nombre que significa «de Dios».

Si algo impulsó a Bertha a ingresar en esta orden y a abrazar la fe desde pequeña fue la manera en que las Hermanas Franciscanas cuidaban de sus estudiantes negros en la escuela Holy Child Jesus. Un reportaje que narra la vida de esta posible futura santa cuenta que, cuando se mudó al convento por primera vez, en 1960, era ilegal que negros vivieran con blancos. Solo había 800 monjas negras en todo Estados Unidos y, de hecho, los negros representaban apenas el 3 % de los católicos estadounidenses.

El obispo de su diócesis, en Jackson, Mississippi, consideró que la hermana Thea podría ser una útil 'embajadora' en la realidad segregada de Mississippi, asignándole esa misión, lo que la llevó a reafirmar su identidad dentro de la vida religiosa. Su trayectoria académica fue igualmente prolífica: se convirtió en la primera mujer afroamericana en obtener un doctorado en Teología por el Boston College.

Bowman no limitó su actividad a las aulas. Como directora de la Oficina de Asuntos Interculturales de la diócesis de Jackson, abogó por la integración de los católicos negros. Su labor se centró en la inculturación, introduciendo el ritmo del gospel y la tradición espiritual africana en la liturgia católica, un enfoque participativo que ella misma denominó como una forma de dar «vida» a la Iglesia. Además, utilizó su capacidad de comunicación para «poner en contacto a las razas», organizando coros infantiles y conferencias.

En 1984, a Thea le diagnosticaron cáncer de mama

«Viviré hasta que muera»

En 1984 fue diagnosticada con cáncer de mama, el mismo año en que fallecieron sus padres. Pero Bowman no se retiró. A pesar de la enfermedad, mantuvo su agenda de conferencias bajo el lema: «Viviré hasta que muera». Su intervención más relevante tuvo lugar en 1989 ante la Conferencia de Obispos Católicos de EE. UU., donde ya en silla de ruedas les explicó cómo se sentían los católicos negros en la Iglesia.

«¿De dónde viene la alegría? No sabe si estará bien o no. Hay posibilidad de que el cáncer afecte su voz», le llegó a preguntar un periodista. «Si se pierde la voz —respondió—, hay otras formas de comunicación, y espero tener la fuerza y el valor de encontrarlas».

«Creo que una diferencia entre yo y otros es que me conformo con hacer mi pequeña parte. A veces la gente cree que tiene que hacer grandes cosas para generar cambios, pero si cada uno de nosotros encendiera su vela, tendríamos una luz tremenda», llegó a afirmar en esa misma entrevista. Thea Bowman falleció el 30 de marzo de 1990. Fue enterrada en el cementerio de Elmwood, en Memphis, Tennessee, junto a sus padres.