Fundado en 1910
Una monja que cuida a una enferma que sufre las consecuencias de la lepra

Una monja que cuida a una enferma que sufre las consecuencias de la lepraagenzia fides

El 'tesoro escondido' de Vietnam: las monjas que nadie ve y que cuidan a los leprosos olvidados

El país asiático alcanza su mínimo histórico de contagios mientras miles de antiguos pacientes sufren el estigma y la soledad en colonias remotas custodiadas por la Iglesia

Vietnam ha logrado un hito al registrar solo 38 nuevos casos de lepra en 2025, la cifra más baja de su historia. Sin embargo, tras el éxito de los números médicos se esconde una realidad humana que la agencia de prensa de la Santa Sede, la Agenzia Fides, describe como un «tesoro escondido de fe y caridad».

A pesar de que la enfermedad está técnicamente bajo control, unos 6.000 pacientes arrastran las secuelas físicas y psicológicas de la infección en un entorno de exclusión social. Ante el vacío dejado por las familias y las instituciones, las religiosas de congregaciones como las Amantes de la Cruz o las Franciscanas Misioneras se han convertido en la única red de apoyo para estos «olvidados».

El 'gancho' del amor incondicional

Estas monjas gestionan más de diez leprosarios en zonas remotas, lugares que fueron fundados entre 1929 y 1970 para aislar a los enfermos por miedo al contagio. Hoy, aunque ya no hay riesgo de transmisión, muchos pacientes como Joseph That, de 78 años, permanecen en estas colonias porque no tienen otro hogar: «Aquí no tengo familia, pero las hermanas católicas me ayudan», confiesa el anciano.

Otros, como la señora Lo Thi Coc recuerdan el horror de querer huir al bosque para no ser una carga ni un motivo de desprecio para sus vecinos.

El impacto de esta entrega es tan hondo que han recibido el reconocimiento civil. Anna Nguyen Thi Xuan, una religiosa que lleva casi 40 años cuidando leprosos en la diócesis de Bac Ninh, ha sido condecorada por el propio presidente del país con la Medalla al Trabajo de Tercera Clase.

Su labor, junto a la de sus compañeras, no se limita a la cura de heridas; los pacientes destacan que ellas «luchan por sus derechos» y los tratan como a hijos, lo que ha llevado a muchos, como un veterano residente desde 1960, a abrazar la fe católica impactado por su testimonio. Siguiendo su ejemplo, hoy continúa en el leprosario, donde corta el cabello a los ancianos, los visita y les brinda consuelo.

La Iglesia vietnamita no planea dar un paso atrás a pesar de la mejora de las estadísticas. Recientemente, el obispo Dominic Dang Van Cau, de la diócesis de Thai Binh, anunció la construcción de una nueva casa para los enfermos de lepra destinada a ofrecer un refugio seguro, acogedor y estable. Para los católicos de la zona, estos proyectos no son solo asistencia social, sino una forma de vivir el misterio de la comunión con quienes, a pesar de estar curados, siguen cargando con el peso de la exclusión y la soledad.

comentarios
tracking

Compartir

Herramientas