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El Papa León XIV durante un encuentro con migrantes en el Centro Las Raíces, en su reciente visita a Canarias

El Papa León XIV durante un encuentro con migrantes en el Centro Las Raíces, en su reciente visita a CanariasEuropa Press

León XIV en Lampedusa: el grito contra las «industrias de muerte» que comenzó en Canarias resuena ahora en el Mediterráneo

El Santo Padre visita hoy la isla italiana siguiendo la estela de Francisco, pero con un mensaje renovado que exige justicia en los países de origen y combate frontal contra las mafias que «especulan con la desesperación»

El Papa León XIV llega este sábado, 4 de julio, a la isla italiana de Lampedusa, repitiendo el gesto que hace trece años marcó el inicio del pontificado de su predecesor, Francisco. En pleno Día de la Independencia de su país natal, el primer Pontífice estadounidense ha decidido pasar la jornada en esta isla del Mediterráneo, marcada por el drama migratorio, cuestión en torno a la cual girará la jornada, aunque con el eco del contundente discurso que desgranó hace apenas unas semanas en su visita a Tenerife y Gran Canaria.

La visita, de apenas unas horas, estará marcada por un intenso itinerario. El Papa sale del Vaticano a primera hora de la mañana, con salida prevista en coche hacia el aeropuerto de Ciampino a las 7:45 horas, desde donde despegará rumbo a Lampedusa. A su llegada a la isla, comenzará un recorrido que incluirá una parada en el cementerio local, seguida de una visita a la «Puerta de Europa» –monumento dedicado a lo a los migrantes que perecieron en el viaje desde el norte de África a Europa– y al muelle Favaloro, donde bendecirá la placa dedicada al Papa Francisco y saludará a algunos migrantes.

A las 10:30 horas, León XIV presidirá la celebración de la Santa Misa, tras la cual el Pontífice saludará a las autoridades, a los niños enfermos y a los voluntarios, antes de emprender el regreso a Roma, con salida prevista a las 12:30 horas y aterrizaje en Ciampino a las 13:45 horas.

Más allá de la mera acogida

Si algo quedó claro en su periplo por las Islas Canarias, es que León XIV no busca el aplauso fácil con propuestas biensonantes. Desde el muelle de Arguineguín, el Santo Padre ya advirtió que la respuesta de la Iglesia no puede reducirse a una gestión administrativa de llegadas o a «distribuir cifras». Para el Papa, la caridad es un concepto mucho más amplio que debe alcanzar a todos: «a los residentes y a los huéspedes», a jóvenes y ancianos, reconociendo que todos tienen un corazón inquieto que busca el Reino de Dios.

En Lampedusa, al igual que hizo en el Atlántico, se espera que León XIV vuelva a interpelar a la conciencia de Europa, denunciando que el continente no puede proclamar la dignidad humana mientras permite que sus aguas se conviertan en «cementerios sin lápidas».

El derecho a «no tener que migrar»

Es también probable que el Pontífice vuelva a llevar ahora una de sus tesis más potentes defendidas en España: la responsabilidad de las naciones de origen. León XIV fue taxativo al denunciar que la corrupción en estos países «roba el pan de los pobres» y las armas destruyen el futuro de los niños, forzando un exilio que no es elección, sino desesperación. Reclamó el derecho a «no tener que migrar», instando a la comunidad internacional a crear condiciones de justicia y desarrollo que permitan a cada hombre prosperar en su propia tierra.

Especialmente contundente se mostró el Papa contra el entramado criminal que sostiene estas rutas. Fue desde San Cristóbal de La Laguna donde tildó a las mafias de «monstruos» y «fuerzas que devoran» la vida humana. Calificó estas redes como auténticas «industrias de muerte» y envió un mensaje a los propios migrantes para que no sucumban a los «cantos de sirena» de quienes prometen paraísos fáciles a cambio de dinero o libertad.

Para León XIV, la cuestión migratoria no es un mero desafío político o humanitario, sino también una prueba para la propia conciencia cristiana. En sus intervenciones más recientes, ha recordado a los fieles que no es posible «adorar a Cristo en la Eucaristía» y, al mismo tiempo, «pasar de largo» ante los cayucos. El Papa insistió en que el Evangelio obliga a abandonar la comodidad del espectador y a no reducir la existencia humana a mero «comercio y beneficio».

Con esta visita a Lampedusa, León XIV consolida un mensaje que no solo mira al puerto de llegada, sino que señala las causas profundas del drama, exigiendo una caridad integral que combata la injusticia allí donde nace y proteja la dignidad del hombre en cada etapa de su viaje.

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