Una mujer camina este lunes por una zona afectada por una riada en Devighat (Nepal)
Misiones Salesianas se moviliza en Nepal tras las devastadoras inundaciones en el norte del país
El país trabaja contrarreloj para evaluar los daños y coordinar la ayuda de emergencia con las comunidades locales más afectadas
Nepal se encuentra en una situación de extrema urgencia y lucha contrarreloj tras la devastadora riada que azotó el norte del país el pasado 26 de agosto. La crecida del río Bhotekoshi y del sistema Trishuli arrastró a su paso agua, barro, rocas y abundantes sedimentos, destruyendo infraestructuras vitales, puentes, carreteras y numerosas viviendas.
Entre las regiones más golpeadas por esta catástrofe natural se encuentran los distritos de Rasuwa y Nuwakot. En estas zonas, la compleja geografía y las extremas dificultades de acceso están complicando de manera notable tanto las labores de búsqueda y rescate de supervivientes como la necesaria distribución de ayuda humanitaria.
Aunque el balance de víctimas y personas desaparecidas sigue siendo provisional y se teme que pueda aumentar notablemente a medida que los equipos de rescate consigan acceder a las comunidades más aisladas, la respuesta de la Iglesia y de las organizaciones misioneras no se ha hecho esperar.
Conocimiento directo sobre el terreno
Ante la magnitud de la tragedia, Misiones Salesianas se ha movilizado de inmediato junto a sus misioneros desplegados en el país para evaluar las necesidades más urgentes y coordinar el envío de auxilio inmediato para las familias damnificadas.
A diferencia de otras organizaciones de emergencia que deben desplegarse desde cero, los Salesianos cuentan con una sólida presencia en Nepal desde el año 1992. A lo largo de estas más de tres décadas, la congregación ha desarrollado una amplia labor educativa y social a través de escuelas, centros de formación profesional, centros juveniles y diversos proyectos de desarrollo enfocados de forma prioritaria en la infancia, la juventud y las familias en situación de extrema vulnerabilidad.
Esta arraigada implantación local y el conocimiento directo del terreno son hoy herramientas fundamentales para que la ayuda pueda canalizarse de la manera más rápida, segura y eficiente posible. «Contar con misioneros sobre el terreno nos permite conocer de primera mano la situación y trabajar para que la ayuda llegue a quienes más la necesitan», ha destacado Luis Manuel Moral, director de Misiones Salesianas, quien confirma que la organización mantiene un contacto permanente con los religiosos que se encuentran en el epicentro de la catástrofe.
Actualmente, los equipos misioneros trabajan de manera coordinada con las autoridades locales, las comunidades afectadas y diversos colaboradores para estructurar una respuesta humanitaria eficaz ante las necesidades más acuciantes.
Desde el corazón de la zona afectada, los propios misioneros salesianos han querido lanzar un llamamiento urgente a la solidaridad internacional, apelando a la compasión y a la fraternidad ante el sufrimiento ajeno: «Unámonos y respondamos con compasión, ayudando a las familias afectadas a reconstruir sus vidas con dignidad y esperanza».