La hermana Stephanie Baliga corriendo la maratón de Chicago
Más de 3 millones de dólares a golpe de zapatilla: la monja maratoniana que lleva 15 años corriendo por las familias necesitadas
La perseverancia sobre el asfalto de la hermana Stephanie Baliga se ha consolidado como el gran pulmón financiero de la Misión de Nuestra Señora de los Ángeles
La hermana Stephanie Baliga, religiosa de la congregación de los Franciscanos de la Eucaristía, ha completado por decimoquinto año consecutivo los 42 kilómetros del Maratón de Chicago con un fin benéfico y evangelizador. Según ha informado la plataforma católica Aleteia, la iniciativa liderada por la religiosa ha alcanzado una nueva cifra récord en la captación de fondos para la Iglesia local.
En esta última edición, la hermana Stephanie encabezó un equipo de 192 corredores —entre los que se encontraban sus compañeras de comunidad, la hermana Bridget y la hermana Eleanor— a los que se sumaron otros 30 participantes en la media maratón. Juntos lograron recaudar 579.589 dólares, estableciendo la cifra anual más alta hasta la fecha. Desde que la religiosa fundó esta iniciativa en 2011, la recaudación acumulada supera ya los 3,2 millones de dólares. A través de la página de Facebook y la web de la misión, abren inscripciones y gestionan plazas garantizadas para la maratón, invitando a deportistas y simpatizantes a unirse al equipo y correr por la causa.
Estos recursos constituyen la principal vía de financiación para la Misión de Nuestra Señora de los Ángeles, situada en un barrio con grandes necesidades de Chicago. La labor de las hermanas permite sostener un comedor y despensa de alimentos que atiende mensualmente a entre 3.000 y 4.000 familias. Asimismo, en declaraciones recogidas por Aleteia, la hermana Stephanie explicó que los fondos impulsan también la construcción de un nuevo convento para la formación inicial y el noviciado de la orden, un proyecto valorado en 4 millones de dólares.
Correr para crecer en la fe
Antes de su ingreso en el convento en 2010, a los 22 años, la hermana Stephanie fue una de las corredoras más destacadas de la División I de la Universidad de Illinois. Aunque aspiraba a convertirse en atleta profesional, una lesión en el pie durante su segundo año universitario encauzó su vocación hacia la vida religiosa.
Además de su labor social y deportiva, la religiosa imparte clases de religión en la Escuela Primaria St. Sylvester. Su trabajo pastoral ha sido reconocido por la Arquidiócesis de Chicago, al tratarse del centro escolar con mayor porcentaje de estudiantes que manifiestan percibir la presencia de Dios en sus vidas y donde decenas de alumnos han solicitado el bautismo. En su entrevista con el portal católico, la hermana Stephanie destacó el profundo vínculo entre el esfuerzo físico y el crecimiento espiritual: «Correr es un entorno propicio para el crecimiento espiritual. A medida que corres más, aprendes a orar; es un espacio seguro y controlado para desarrollar la actitud y la disposición adecuadas para afrontar el sufrimiento y ofrecerlo al Señor».
Una perspectiva que conecta directamente con las enseñanzas del Papa León XIV, quien en su carta La vida en abundancia señaló que «el deporte puede convertirse verdaderamente en una escuela de vida, donde todos pueden aprender que la abundancia no proviene de la victoria a cualquier precio, sino de compartir, de respetar a los demás y de la alegría de caminar juntos».
Para quienes inician un camino de fe o de actividad física, la religiosa aconseja cultivar la paciencia y superar la ilusión de invencibilidad: «A medida que crecemos en nuestras capacidades, crecemos en nuestra capacidad de entregarle nuestro corazón a Jesús».