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Un niño disfrazado por Halloween

Un niño disfrazado por HalloweenUnsplash

Desmontando el gran mito de Halloween: del origen cristiano robado a la luz de 'Holywins'

Detrás de los disfraces de plástico y el consumismo mercantilizado se esconde una festividad despojada de su sentido trascendente. Exorcistas, místicas e iniciativas diocesanas recuerdan hoy por qué la verdadera victoria sobre la muerte pertenece a Todos los Santos

Llega la noche del 31 de octubre y las calles se llenan de calabazas iluminadas, disfraces macabros y la reiterada consigna del «¿truco o trato?». Sin embargo, bajo la apariencia de una diversión ligera importada por la industria cinematográfica y comercial, subyace un fenómeno que eclipsa la herencia espiritual europea: la víspera de Todos los Santos y el posterior Recuerdo de los Fieles Difuntos.

Frente a la colonización cultural que ensalza lo morboso, la tradición cristiana redescubre hoy los verdaderos orígenes de esta fecha, desvelando sus contradicciones y reivindicando el triunfo de la luz sobre las tinieblas.

1. Un secuestro lingüístico: el verdadero origen de la palabra

Lejos de lo que suele creerse, el origen del término «Halloween» es rotundamente cristiano. Proviene de la contracción inglesa «All Hallow's Eve», que significa literalmente «Víspera de Todos los Santos».

Sin embargo, las raíces rituales de la noche se remontan al paganismo precristiano de Europa. Las tribus celtas celebraban la festividad del Samhain (o La Samon), marcando el fin de las cosechas, el inicio del invierno y el comienzo del año lunar. Los celtas creían que esa noche el dios de la muerte permitía a los difuntos regresar a la Tierra. Para evitar la maldad de espíritus malignos, los campesinos se disfrazaban buscando asemejarse a los monstruos para pasar desapercibidos, e incluso realizaban sacrificios de diversa índole para liberar almas atrapadas en animales feroces.

Con la evangelización de los pueblos celtas, el cristianismo renovó en Cristo el sentido de la memoria de los difuntos. Sin embargo, tras la masiva emigración irlandesa a Estados Unidos en el siglo XIX, la festividad perdió gradualmente su sentido trascendente. La industria del entretenimiento de Hollywood terminó por transformarla en un «consumo del terror» vacío y comercial.

2. Ocultismo y la advertencia firme de los exorcistas

Más allá de la superficie comercial, existe una dimensión inquietante que la Iglesia invita a no ignorar con ingenuidad. Para diversas sectas neopaganas y grupos satánicos, el 31 de octubre es considerado la fecha más importante de su calendario, marcando el «año nuevo satánico» o el «cumpleaños del diablo». Diversos testimonios de conversos señalan que en esta fecha se perpetran profanaciones eucarísticas y cultos demoníacos.

El exorcista Francesco Bamonte, vicepresidente de la Asociación Internacional de Exorcistas (AIE), advierte en su obra El oscuro encanto de Halloween que la celebración «está impregnada de simbolismos relacionados con el mundo del horror, la muerte, el ocultismo y lo demoníaco».

Bamonte subraya que, aunque la mayoría de las personas participen sin una intención maliciosa, se ponen objetivamente en comunión con corrientes espirituales oscuras que se oponen al mensaje evangélico de esperanza y serenidad. Por ello, concluye que no resulta apropiado para un cristiano fomentar o participar en festividades que rinden culto a lo siniestro.

3. La verdadera cara del más allá

Frente a la caricatura banal de brujas y monstruos de plástico, la mística católica ha contemplado la realidad trascendente del más allá con solemnidad y realismo:

- Santa Teresa de Jesús: La doctora de la Iglesia describe en su Libro de la vida la sobrecogedora visión del infierno que le fue concedida, hablando de un «callejón largo y estrecho, como un horno bajo y oscuro», impregnado de tinieblas densísimas y un dolor incomparable.

- Santa María Faustina Kowalska: En su Diario (octubre de 1936), la mística polaca relata los tormentos de las almas en el abismo, destacando que «la mayor parte de las almas que hay allí son almas que no creían que existía el infierno», lo que la llevó a intensificar su oración por los pecadores.

- María Simma: La mística austriaca recibió a lo largo de su vida visitas de almas del Purgatorio que le solicitaban la celebración de Santas Misas para ser liberadas y alcanzar la gloria eterna.

Estas experiencias recuerdan que el destino eterno del alma no es un juego de disfraces, sino una realidad que reclama oración, conversión y caridad por las almas de los difuntos.

4. 'Holywins': la victoria de la santidad reconquista España

Ante la marea neopagana, la Iglesia católica no se ha quedado de brazos cruzados. Bajo el lema evangélico «La luz brilla en las tinieblas, y las tinieblas no la vencieron» (Jn 1, 5), nació la iniciativa Holywins (un juego de palabras que significa «la santidad vence»).

Creada en la archidiócesis de París en 2002 e implantada en España en 2009 (pionera en la diócesis de Alcalá de Henares), esta celebración propone reclamar la víspera de Todos los Santos con alegría y sentido cristiano.

En Holywins, miles de niños y familias se disfrazan de sus santos favoritos —como la Madre Teresa de Calcuta, san José, la Virgen María o el arcángel san Gabriel—, participando en talleres, procesiones parroquiales, Adoración Eucarística y vigilias de oración. Este 31 de octubre, la alternativa católica invita a dejar de lado el culto a la sombra para volver a encender las velas de la fe, la oración por nuestros seres queridos y la alegría inquebrantable de la santidad.

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