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«El ángel caído» de Alexandre Cabanel, 1847.

El padre Luzón, exorcista, advierte sobre los peligros ocultos de Halloween: «Es la fiesta del satanismo»

El sacerdote desgrana los orígenes de esta celebración, denuncia la inocencia aparente del 'truco o trato' y señala el riesgo de «abrir puertas» al mal

La costumbre anglosajona de Halloween se impone un año más y millones de niños y jóvenes se preparan para disfrazarse y festejar el 31 de octubre. Sin embargo, frente a la imagen festiva y comercial de esta celebración, la advertencia de la Iglesia vuelve a resonar. El padre Javier Luzón Peña (1952), reconocido sacerdote exorcista español, alerta sobre el trasfondo de esta fecha: «Halloween es la fiesta del satanismo». En una entrevista en el pódcast A la de tres, el sacerdote sostiene que detrás de lo que muchos consideran un simple juego infantil se esconde una contaminación espiritual inadvertida para millones de familias.

«Una puerta abierta» a futuros ataques espirituales

El exorcista recuerda que las raíces de esta costumbre se remontan a los antiguos druidas, quienes acudían por las casas exigiendo alimentos o sacrificios humanos —como una virgen o un niño— para sus ritos. A quienes se negaban a entregarles lo solicitado, los druidas les lanzaban un maleficio. Asimismo, alerta sobre la gravedad de las prácticas que llevan a cabo las sectas satánicas durante esa misma noche, realizando sacrificios.

Uno de los puntos en la explicación del padre Luzón es la manera en que la sociedad ha asimilado símbolos y costumbres sin apercibirse de su trascendencia espiritual. Tal y como explica el sacerdote, acciones aparentemente inocuas como disfrazarse, colocar calabazas o pedir dulces al ritmo del 'truco o trato' constituyen una participación real en el ocultismo.

«A través de ese sencillo gesto de pedir truco o trato o dulces, la persona está contaminándose y participando en esa super macro celebración satanista», asevera el exorcista. El riesgo fundamental estriba en que muchos padres permiten que sus hijos participen por pura ignorancia, dejando expuesta su alma. Aunque las consecuencias no se aprecien de inmediato, el sacerdote advierte de que el menor queda «contaminado» y con una «puerta abierta» que lo vuelve vulnerable de cara al futuro. «Si no tienes puertas abiertas, los hechizos no te hacen efecto», precisa, señalando que cualquier daño o ataque espiritual posterior puede destruir a alguien años más tarde a causa de esa rendija abierta en el pasado.

«Con las lámparas encendidas»

En este mismo sentido, Luzón alude a otras vías sutiles de introducción al ocultismo en la cultura popular, citando la saga literaria de Harry Potter. Aunque reconoce su valor de redacción, advierte de que induce el grave error de pensar que existe una «magia buena» y una «magia mala», cuando en realidad «toda magia es invocación de los espíritus caídos».

Ante la propagación del ocultismo, el Padre Luzón exhorta a los creyentes a «estar con las lámparas encendidas» y custodiar la vida de gracia. Para quienes hayan participado en estas celebraciones o hayan tenido contacto con lo oculto, su indicación es la de abjurar de todo contacto con el ocultismo y cerrar resueltamente cualquier puerta abierta al enemigo.

Entre los medios de protección y sanación espiritual que propone se encuentran llevar una vida cristiana coherente, centrada en la oración y el perdón constante; sanar las heridas afectivas de la vida para alcanzar un renacimiento interior; sellarse con la sangre de Cristo ante ambientes en los que se perciba maldad, maldiciones o mal de ojo; y rezar por los antepasados, así como ofrecer indulgencias plenarias por los difuntos.

El exorcista concluye recordando la presencia constante del ángel custodio, quien jamás abandona a la persona en su protección espiritual, e invitando a los fieles a rezar para ser guías de luz para quienes se encuentran desorientados.