El Papa Francisco
Francisco invita a imitar la esperanza de Simeón y Ana y a mirar «más allá de las apariencias»
A pesar de su convalecencia en el Policlínico Gemelli desde hace 12 días, el Papa ha compartido la catequesis programada para la Audiencia General de este miércoles
El Papa Francisco, a pesar de su hospitalización en el Policlínico Gemelli desde hace 12 días, ha compartido la catequesis programada para la Audiencia General de este miércoles sobre la presentación de Jesús en el Templo, destacando las figuras de Simeón y Ana como «peregrinos de la esperanza». En su catequesis, el Santo Padre invita a los fieles a emular la capacidad de estos ancianos para reconocer la presencia de Dios en la sencillez y a mantener viva la esperanza en sus corazones.
El Papa subraya la obediencia de María y José a la Ley del Señor al presentar a Jesús en el Templo, una práctica que, aunque no obligatoria en Israel, era valorada por quienes vivían meditando la Palabra de Dios. Este acto no se limita a insertar a Jesús en una historia de familia, sino que María y José «se ocupan de su custodia y de su crecimiento, e introducen al niño en la atmósfera de fe y culto».
En su reflexión, el Papa destacó el profundo testimonio de Simeón, quien personifica la «espera y esperanza» al acoger al niño Jesús en el Templo. Señaló que Simeón, movido por un fuerte deseo de ver cumplidas las promesas de Dios a Israel, se ve finalmente recompensado al abrazar a un niño pequeño e indefenso. A pesar de la fragilidad de ese bebé, el Papa subrayó que es Simeón quien, al abrazarlo, «encuentra el consuelo y la plenitud de su vida».
Junto a Simeón, la profetisa Ana, dedicada al servicio en el Templo, también reconoce en Jesús al Redentor. Su testimonio y proclamación refuerzan el anuncio jubiloso de la redención, encendiendo la esperanza en los corazones de quienes la escuchan.
El Santo Padre exhorta en su catequesis a seguir el ejemplo de Simeón y Ana, desarrollando una mirada capaz de« ver más allá de las apariencias» y de percibir la presencia de Dios en lo pequeño y cotidiano: «El canto de la redención de dos ancianos difunde así el anuncio del Jubileo a todo el pueblo y al mundo. En el Templo de Jerusalén se reaviva la esperanza en los corazones porque en él ha hecho su entrada Cristo, nuestra esperanza».