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El Papa León XIV se dirige a la multitud durante la audiencia generalAFP

Audiencia General

León XIV sobre el atentado en Damasco: «Este trágico suceso recuerda la fragilidad que sufre Siria»

El ataque, ejecutado por un suicida vinculado al Estado Islámico, ha sido uno de los más sangrientos contra la comunidad cristiana en Siria en los últimos años

Durante la audiencia general celebrada esta mañana en la Plaza de San Pedro, el Papa León XIV se refirió con profunda consternación al atentado ocurrido el domingo contra la iglesia greco-ortodoxa de Mar Elías en Damasco, que dejó al menos 25 muertos y más de 60 heridos. El ataque, ejecutado por un suicida vinculado al Estado Islámico, ha sido uno de los más sangrientos contra la comunidad cristiana en Siria en los últimos años.

El Pontífice estadounidense ya había expresado su dolor por medio de un telegrama enviado ayer por el cardenal Pietro Parolin, secretario de Estado vaticano. En él, León XIV manifestó «su profunda tristeza por la pérdida de vidas humanas y la destrucción» causada por el atentado, y transmitió «su más sentida solidaridad con todos los afectados por esta tragedia». El Papa también aseguró sus oraciones «por la recuperación de los heridos» e invocó «consuelo, curación y paz sobre la Nación».

Restos de sangre en los bancos de la iglesia en DamascoAFP

Este miércoles, ante miles de fieles, el Papa volvió a referirse al ataque durante los saludos finales de la audiencia. «Pedimos por las víctimas y mis oraciones van dirigidos a ellos y sus familiares», aseveró. «Este trágico suceso vuelve a recordar la fragilidad que sufre Siria después de años de conflictos y desestabilizaciones. Es fundamental que la comunidad internacional dirija su mirada a este país y le continúe dando apoyo a través de gestos de solidaridad», exhortó.

Asimismo, el Santo Padre instó a rechazar «la lógica de la prepotencia y venganza» tras los ataques entre Israel e Irán y abogó por que se emprenda la vía del diálogo y la diplomacia: «Que se escuche la voz que viene del Altísimo y se curen las heridas de las sanguinarias acciones de los últimos días y se rechace cualquier lógica de prepotencia y venganza y se elija con determinación», afirmó.

Una catequesis sobre la fe que toca

Durante la audiencia general, el Papa dedicó su catequesis semanal a meditar sobre dos milagros de Jesús narrados en el Evangelio: la curación de una mujer que sufría hemorragias desde hacía doce años y la resurrección de la hija de Jairo. Ambas historias, señaló, son signos de esperanza y muestran el poder de una fe auténtica y confiada.

«Muchos tocaban a Cristo entre la muchedumbre, pero sólo aquella mujer fue curada. ¿Por qué? Porque lo tocó con fe», explicó el Papa, subrayando la importancia de acercarse al Señor no sólo con gestos externos, sino con el corazón. «Entramos en nuestras iglesias, pero nuestro corazón se queda afuera. Esta mujer venció sus miedos y tocó el corazón de Jesús con manos que todos juzgaban impuras. Y el Señor la sanó a causa de su fe», expresó con claridad.

Sobre la segunda escena de la niña aparentemente muerta, el Papa destacó la actitud del padre, que no se dejó abatir por el dolor: «Jesús le dice: ‘No temas, sólo ten fe’. Y la vida vuelve». León XIV recordó que cuando la fe es verdadera, «se confirma nuestra esperanza. La gracia de Cristo actúa y nos es devuelta la vida».

En su saludo a los peregrinos de lengua española, entre los que se encontraban sacerdotes y seminaristas de varios países hispanoamericanos, el Papa dejó un mensaje de esperanza: «En la vida hay momentos de desilusión, de desaliento e incluso de muerte. Aprendamos de aquella mujer y de aquel padre: vayamos a Jesús. Él puede sanarnos, puede devolvernos la vida. ¡Él es nuestra esperanza!»