León XIV con los jugadores del Inter de Milán
León XIV a los campeones del Inter de Milán: «Que muchos puedan reconocer en vosotros autenticidad y rectitud»
El Santo Padre recibe en audiencia a la plantilla tras la conquista de su vigésimo primer 'Scudetto' y les insta a ser modelos de valores para la juventud
El Papa León XIV recibió en la mañana del sábado, 9 de mayo, en la Sala del Consistorio del Palacio Apostólico, a los jugadores, cuerpo técnico y directiva del Inter de Milán. Tras alzarse con su vigésimo primer título de la liga italiana el pasado domingo al vencer al Parma en San Siro, el equipo milanés ha culminado sus celebraciones con una audiencia con el Pontífice.
En un clima de «gran alegría», León XIV ha querido felicitar personalmente a los campeones, entre los que se encontraban figuras como el máximo goleador Lautaro Martínez, el delantero Marcus Thuram y el entrenador Cristian Chivu, quien ha logrado el trofeo en su primer año al frente del banquillo.
La responsabilidad de ser referente
Durante su discurso, el Santo Padre ha exhortado a los futbolistas a no quedarse únicamente en la euforia del triunfo, sino a «reflexionar sobre la experiencia vivida». El Papa ha subrayado que la victoria es el fruto de un camino marcado por el «trabajo en equipo, la disciplina y la perseverancia», valores que el club ha sabido mantener tanto en los éxitos como en los momentos de dificultad.
León XIV ha recordado a los jugadores la trascendencia social de su profesión: «Muchos jóvenes os ven como sus 'héroes' y modelos a imitar». Esta admiración, según el Pontífice, conlleva una responsabilidad que trasciende el rendimiento deportivo, convirtiéndolos en auténticos «testigos de valores» ante las nuevas generaciones.
El Pontífice ha querido recuperar el legado de sus antecesores, recordando que en 1991 San Juan Pablo II ya recibió a la escuadra interista. León XIV ha hecho suya la invitación que aquel Papa polaco realizó al club: «Haced que muchos puedan reconocer en vosotros y en vuestro comportamiento una autenticidad y una rectitud a toda prueba».
Una audiencia que ya se está convirtiendo en una tradición —como ocurrió el año pasado con el Nápoles—, y con la que el Vaticano vuelve a poner de relieve el potencial del deporte como herramienta educativa y vehículo de valores para el crecimiento integral de la persona.