Una mujer con un glucómetro
Salud
Esta es la mejor manera de conservar la insulina durante tus viajes de verano
El calor puede poner en riesgo su eficacia y de los dispositivos de control de la glucosa, si no se conservan de forma adecuada
Las altas temperaturas del verano pueden repercutir negativamente en nuestra salud. Ya no solo por los golpes de calor, sino que si tenemos una enfermedad crónica, como es el caso de la diabetes, conviene tener ciertas precauciones.
El calor puede poner en riesgo la eficacia de la insulina y de los dispositivos de control de la glucosa si no se conservan de forma adecuada. Elsa Fernández Rubio, vocal de la Sociedad Española de Diabetes (SED), indica que lo ideal en estos casos es mantenerlo en un lugar fresco y seco. «Cuando no es posible se deben comprobar las especificaciones técnicas de cada sensor de monitorización continua de glucosa o glucómetro, ya que cada uno tiene una temperatura específica a la que el fabricante recomienda no exponerlo», precisa.
La insulina, según la experta de la SED, puede mantenerse a temperatura ambiente, dado que el rango de temperatura en el que mantiene sus propiedades es de entre 2 y 30 grados centígrados hasta cuatro semanas. Igualmente, el glucagón inyectable puede mantenerse entre 2 y 35 °C por un periodo de hasta 18 meses. Si supera los 30 grados, tanto la insulina como el glucagón deben «conservarse en nevera» y ser transportados en un «estuche refrigerado».
Recomendaciones para personas con diabetes en verano
Lo más importante es mantenerse bien hidratados, para ello es aconsejable beber abundante agua, aunque no tengas sed, y evitar bebidas que puedan potenciar la deshidratación como las bebidas alcohólicas, las que tienen un alto contenido de azúcar y de sodio y el café.
La exposición a la radiación solar debe realizarse con precaución, evitando las horas centrales del día, entre las 12:00 y las 16:00 h. Para protegerte del sol debes usar protector solar homologado, también sombreros y gafas de sol, ya que la piel del diabético es extremadamente sensible y es importante evitar las quemaduras solares.
En verano, es aconsejable limitar la actividad física durante las horas más calurosas del día. En cuanto a la dieta, lo mejor es llevar la más equilibrada y saludable posible. Además, se recomienda, si se va a realizar actividades al aire libre, llevar alimentos fáciles de consumir como: frutas, zumos, galletas y azucarillos, para hacer frente a las posibles hipoglucemias.
Por último, también es relevante, evitar caminar descalzo por la playa. El roce continuo con la arena, conchas o piedrecitas puede provocar heridas en los pies, que en el caso de los pacientes diabéticos, se complica su cicatrización. Por ello, se aconseja mantener los pies bien secos y revisarlos a diario.
Planifica tu viaje
«Lo más importante es la correcta planificación del viaje, de manera que tengamos preparados tanto las medicaciones, como los suministros necesarios para el cuidado de la diabetes (insulina, fármacos, agujas, tiras de glucemia, sensores de monitorización de glucosa)», remarca la experta de la Sociedad Española de Diabetes.
En el caso de que viajes en avión, se recomienda llevar un informe médico detallado sobre el estado de salud y el tratamiento de la diabetes, así como una certificación específica del material que debe transportarse en la cabina.