Un hombre conduciendo
Salud
Operación salida de verano: estos son los medicamentos comunes que pueden alterar la capacidad para conducir
Conducir en verano, y especialmente en trayectos largos, exige una revisión no solo del vehículo, sino también del estado farmacológico del conductor
El Instituto de Rehabilitación Neurológica de Vithas (Irenea), de la mano de sus especialistas en el Hospital Vithas Sevilla, advierte que algunos medicamentos de uso común pueden poner en riesgo la seguridad vial, «incluso sin que el conductor sea plenamente consciente de ello», en vísperas de la primera operación salida, el 1 de julio.
Conducir exige que todas nuestras capacidades cognitivas y sensoriomotoras estén activas. A esto, la doctora Belén Moliner, directora médica de Irenea, asegura que los tratamientos habituales para «la ansiedad, el insomnio, las alergias o el dolor crónico» pueden alterar estas funciones sin que la persona lo perciba, y eso multiplica «el riesgo de accidente».
Ansiolíticos, antihistamínicos, relajantes musculares, antidepresivos o ciertos analgésicos pueden provocar somnolencia, visión borrosa, disminución del tiempo de reacción o descoordinación, según recoge la guía de medicamentos y conducción de la Dirección General de Tráfico (DGT). Luego, el riesgo puede aumentar de forma significativa si añadimos el cansancio acumulado, las altas temperaturas del verano o la conducción prolongada.
La doctora y directora de Irenea en el Hospital Vithas Sevilla, Myrtha O´Valle, recuerda que las secuelas de un accidente de tráfico van mucho más allá de las heridas físicas visibles. Los problemas psicolingüísticos y neurológicos pueden afectar profundamente la vida del paciente, interfiriendo con su capacidad para trabajar, socializar y mantener su autonomía.
«Nuestro método de neurorrehabilitación incluye terapia cognitiva para mejorar la memoria y la atención, fisioterapia para recuperar el control motor, el equilibrio y la movilidad funcional, logopedia para tratar alteraciones en la comunicación y la deglución, y terapia ocupacional para reforzar la autonomía en las actividades de la vida diaria», ha abundado la doctora.
Desde el propio hospital, recuerdan que la mejor forma de evitar estas graves secuelas es mediante la prevención y una conducción plenamente consciente, en la que se valoren todos los factores de riesgo, incluidos los efectos de medicación.
En este sentido, conducir en verano, y especialmente en trayectos largos, exige una revisión no solo del vehículo, sino también del estado físico, emocional y farmacológico del conductor.