La logopeda, Laura Martín
Laura Martín, logopeda: «El mayor error que cometemos cuando nos falla la voz es seguir usándola»
La especialista en patología y técnica vocal responde a las preguntas de El Debate
Laura Martín es logopeda experta en voz, especializada en la relación entre sistema hormonal, neurociencia y comportamiento vocal. Con más de 15 años de experiencia clínica, se ha consolidado como una de las voces de referencia en España en rehabilitación vocal, salud vocal femenina y entrenamiento de profesionales de la voz. Directora del Máster en Terapia Vocal del CEU y fundadora de Academia Ciencias de la Voz, Laura Martín compagina la dirección académica con la práctica clínica y la divulgación, la logopeda integra ciencia, respiración y regulación del sistema nervioso en un enfoque propio que conecta cuerpo, emoción y rendimiento vocal.
–¿Hasta qué punto nuestra voz es un reflejo de cómo está nuestro organismo y no solo de cómo utilizamos las cuerdas vocales?
–Para decir una sola palabra se coordinan más de cinco sistemas del cuerpo, unos veinte músculos y varios pares craneales. Todos esos sistemas (respiratorio, fonatorio, resonancia, emocional) no solo se activan para hablar, están relacionados con funciones vitales y acciones del medio que nos afectan. Por eso la voz refleja cómo estamos.
La voz es el reflejo de lo que pasa en tu cuerpo y tu vida emocional
Los pliegues vocales son solo el final de la cadena: antes están cómo respiras, cuánta tensión llevas en cuello y hombros, si has dormido o si tienes reflujo, cómo afrontas tus emociones.... Por eso en consulta muchas veces empezamos hablando de la voz y acabamos hablando de la postura, del estrés o de la rutina de sueño y comidas. La voz es el reflejo de lo que pasa en tu cuerpo y tu vida emocional.
–¿Por qué después de una noche de poco sueño podemos notar la voz más ronca, débil, grave o cansada?
–El sueño es el mejor reparador físico que existe. Una mala noche pasa factura siempre. Nuestros movimientos son más lentos, nuestra agudeza mental también. Además sabemos que durante el sueño se activan vías corporales que ayudan a reparar el daño que hemos podido generar en el cuerpo el día anterior. Por eso tras una noche difícil, si hemos estado hablando mucho, las cuerdas vocales no han podido recuperarse de las horas que han estado funcionando. Y al final, lo que escuchamos como una voz ronca, cansada, agravada, es el producto de una cuerda que no vibra como debería.
–¿Qué sucede en la musculatura de la laringe cuando estamos sometidos a estrés mantenido?
–Cuando llevas semanas estresada, el cuerpo se queda en alerta y aprieta: hombros, cuello, mandíbula y también los músculos que rodean y sostienen la laringe. La laringe (donde están las cuerdas vocales) sube, se cierra, se bloquea y las cuerdas vocales necesitan hacer más esfuerzo para vibrar. De ahí salen muchas voces cansadas al final del día y esa sensación de nudo en la garganta. Ese mayor esfuerzo si fuese puntual no daría problemas. Al ser un estrés mantenido hace que la presión de aire que se necesita para hablar aumente considerablemente.
Una simple ronquera afecta a nuestra vida social y emocional
El diafragma trabaja entonces empujando de manera sostenida, nuestra respiración se bloquea, nuestras cuerdas se cierran y aparece lo que denominamos fatiga vocal. No solo en las cuerdas, sino en la sensación de que hablar nos cansa. Empezamos a callarnos, a guardarnos la voz, a evitar conversaciones y eventos sociales para no perder la voz ... .y ahí es cuando una simple ronquera afecta a nuestra vida social y emocional.
Laura Martín
–¿Puede una mala respiración hacer que forcemos más la voz al hablar?
–Sí, aunque prácticamente nunca todo lo que ocurre en una voz alterada depende de la respiración. En la sociedad en la que vivimos es muy difícil entrar a una persona que no tenga alterado su patrón respiratorio ya sea por emociones o por temas posturales. Y no todas las personas con un patrón respiratorio disfuncional tienen problemas de voz. Ahora, siempre que hay un problema de voz debemos atender la respiración porque la aire es el combustible de la voz, y ese combustible debe dosificarse de la manera más eficaz y eficiente posible para que la voz aguante toda la actividad vocal que la persona necesite para su vida y su trabajo sea docente, locutor, trabaje en una fábrica, etc.
–¿Y la alimentación? ¿Qué hábitos alimentarios pueden favorecer la irritación, el reflujo o la sequedad y terminar afectando a la voz?
–El reflujo tiene una implicación directa en las alteraciones de la voz, aunque es cierto que las personas que más lo acusan son los profesionales de la voz como los cantantes. La voz comparte estructuras con la alimentación. Y las mucosas de la garganta y la laringe son muy delicadas. Por lo que cualquier factor irritante las altera. En el caso del reflujo, además afecta a la respiración y sabemos que su origen es multifactorial. Es decir está relacionado no solo con lo que comemos sino también, con las emociones y la respiración. Si al origen del reflujo le sumamos una mala alimentación con productos ultra procesados, azúcares, horarios desajustados, etc… la voz se ve afectada.
La ingesta de agua hay que realizarla con una pauta clara, sin abusar pero manteniendo unos niveles de hidratación óptimos a lo largo de todo el día, evitando beber justo antes de las comidas
Respecto a la sequedad, al contrario que el reflujo, mantenerse hidratado hace que los tejidos de los pliegues vocales se muevan con más soltura. No pongan resistencia al paso del aire y fonar sea fácil. Pero ojo, porque eso no quiere decir que tengamos que beber cuatro litros de agua al día. La ingesta de agua hay que realizarla con una pauta clara, sin abusar pero manteniendo unos niveles de hidratación óptimos a lo largo de todo el día, evitando beber justo antes de las comidas.
–¿Beber más agua realmente protege la voz o estamos ante uno de esos consejos que se repiten sin conocer exactamente cómo funciona?
–Beber agua es uno de los cuidados básicos. Pero si todos los demás sistemas están en equilibrio, no se necesita beber más de lo recomendado para todo el mundo. Ahora, si tu profesión requiere un uso más prolongado y exhaustivo de la voz sí que se pueden aplicar pautas específicas sobre la ingesta de agua para optimizar la hidratación. Por ejemplo: elegir un agua rica en minerales, no beber agua antes de las comidas para no modificar el ph del estómago y facilitar las digestiones, etc.
–¿Hasta qué punto las hormonas pueden modificar el tono, la resonancia o incluso la sensación de esfuerzo al hablar?
–La voz es un carácter sexual secundario. Esto es algo que tenemos muy claro en la pubertad. La voz, sobre todo en el género masculino, cambia mucho en esa edad. ¿Por qué cambia? Porque esas hormonas que viajan por todo el cuerpo y hacen que desarrollemos esos carácteres sexuales, también llegan a las cuerdas vocales modificando su tamaño y a los cartílagos que las alojan. Esta respuesta hormonal no termina en la pubertad, con cada ciclo hormonal la voz de la mujer se altera o más bien se adapta. Hay momentos del ciclo en los que la voz está más pesada porque las mucosas se inflaman, otras etapas en las que la voz está más ligera y brillante. Y aunque es cierto que sobre todo estos cambios los notan las personas que necesitan un uso de la voz muy técnico, a todas nos afecta. Y por supuesto la voz va cambiando a lo largo de toda la vida de la misma manera que cambia el cuerpo y las estructuras óseas, musculares, ligamentosas, etc…
–Tu voz puede estar avisándote de que algo no va bien. ¿Cuáles son las señales de alarma que nuestra voz nos lanza y que solemos ignorar?
La voz avisa sí, pero no hay que tenerle miedo ni estar hipervigilante de cómo suena cada día. Sobre todo los signos que puede dar la voz a los que hay que estar pendiente son esas ronqueras y afonías que con los cuidados básicos (reposos, silencio, hidratación) no mejoran en un par de semanas. Si una disfonía perdura más, siempre hay que revisar con un profesional.
Si la voz va cambiando poco a poco, pero llega un momento en el que: empezamos a evitar conversaciones por nuestra voz, antes podíamos cantar o hablar por tiempo largo y ahora no, etc., también tenemos que consultar con un profesional. Al final, la voz es un sistema muscular, y si todo está bien, la voz, aunque evolucione, cada vez debe ser mejor y más competente frente al uso.
–¿Qué errores cotidianos cometemos al intentar cuidar una voz que ya está irritada o cansada?
– El mayor error que cometemos es seguir usándola.
Si notamos picor, escozor, quemazón, inflamación que nos molesta, lo que la voz nos pide es silencio.
Si ignoramos esas señales es cuando podemos perpetuar un patrón de sobreesfuerzo vocal y podemos desarrollar una alteración asociada a un mal uso, abuso vocal o fonotrauma.
–¿Qué características de la voz pueden hacer que alguien nos perciba como una persona calmada, cercana o segura?
–Hay tres características principales:
El tono, es decir la nota de voz con la que hablamos. Una voz más aguda se percibe como una voz más nerviosa.
El timbre, es decir cómo resuena. Si es más cálida y no estridente se percibe también como cercana y segura.
Y el ritmo de habla, que es fundamental para transmitir el carácter más activo o más ansioso.
Laura Martín
–¿Y qué elementos de nuestra voz pueden activar o poner en alerta al interlocutor, incluso aunque las palabras que utilicemos sean tranquilizadoras?
–Justamente los mismos que antes pero llevamos al otro extremo. Esa voz aguda, rápida y estridente, que además tiene un componente de ruido y va asociada a un patrón respiratorio rápido y lenguaje corporal más brusco, genera rechazo en el oyente. Esto es muy importante sobre todo para personas que se dedican a la comunicación y a la docencia. Porque este tipo de voces hacen que el oyente se desconecte de lo que se le está intentando transmitir.
–¿Qué papel tienen el tono, la velocidad, las pausas, la intensidad y la melodía del habla en esa respuesta del oyente?
–Justo lo que he comentado en la respuesta anterior. Incluso ahora se sabe que a nivel hormonal, una voz más rugosa y áspera (más «sucia»), hace que aumente en el oyente el cortisol. Sin embargo una voz, calma, dulce y limpia genera una respuesta en la que el oyente aumenta su serotonina y su oxitocina. Por eso ese tipo de voces nos atraen más.
–Si nuestra voz puede influir en el estado de quien nos escucha, ¿podemos entrenarla para comunicar calma sin sonar artificiales? ¿Qué tres cosas deberíamos empezar a practicar desde hoy?
Sí, pero siempre que respetemos nuestra esencia comunicativa y no cedamos toda nuestra comunicación a la técnica vocal. En este momento en el que escuchamos tantas voces en los medios de comunicación , en las redes, etc., están apareciendo voces muy educadas a nivel técnico pero que más bien expresan y transmiten poco. No debemos olvidar que en la esencia de la voz también están los matices que le otorgan personalidad y emoción.
En la esencia de la voz también están los matices que le otorgan personalidad y emoción
Una voz demasiado técnica, muy estable, con todas las pausas estudiadas y medidas no transmite emociones, porque en verdad, en el día a día, nadie habla así. Y la trasmisión de esas emociones es la esencia de la comunicación. Por lo tanto, podemos entrenarla, sí. Pero también tenemos que dejar que se exprese y muestre nuestras vulnerabilidades y nuestra personalidad. Mi consejo para empezar a practicar desde hoy es que te grabes y te escuches sin juzgarte. Que te acostumbres a escucharte de la misma manera que te acostumbras a verte en las fotografías o los videos. Al principio a muy pocas personas les gusta su voz, pero poco a poco se van reconciliando con ella.