Pros y contras de recalentar la comida en el microondas

Recalentar la comida tiene pros y contrasGetty Images

El doctor Abellán aclara si recalentar la comida es una buena idea

Recalentar alimentos es una práctica cotidiana en muchos hogares, pero sus efectos sobre la salud siguen generando dudas. Según el doctor Abellán, este hábito puede tener tanto inconvenientes como ventajas desde el punto de vista nutricional.

Por un lado, el proceso de recalentado puede reducir la presencia y disponibilidad de algunas vitaminas esenciales. Entre las más afectadas se encuentran las del grupo B: la vitamina B1 puede disminuir hasta un 55 % tras la cocción, la B2 se reduce aproximadamente un 5 % con cada recalentado, la B9 pierde cerca de un 3 0% y la B12 puede ver afectada su absorción hasta en un 45 %. Además, también puede disminuir la disponibilidad de ciertos minerales.

Efectos positivos

Sin embargo, no todo son efectos negativos. Recalentar determinados alimentos ricos en almidón –como el arroz, la patata o las legumbres– puede aumentar su contenido en almidón resistente, un tipo de carbohidrato con efectos beneficiosos para el organismo.

Este almidón no se digiere en el intestino delgado, sino que llega prácticamente intacto al colon, donde actúa como prebiótico al alimentar la microbiota intestinal. Durante este proceso se generan compuestos como el butirato, fundamental para la salud de las células del colon y asociado a una menor inflamación intestinal y a una mejor integridad de la barrera intestinal.

Diversos estudios relacionan también el consumo de almidón resistente con un mejor control de la glucosa, una mayor sensibilidad a la insulina y un aumento de la saciedad, factores que podrían influir positivamente en el control del peso corporal. Asimismo, se ha observado su potencial para reducir los niveles de colesterol LDL y reforzar el sistema inmunitario.

Entre las principales fuentes de este tipo de almidón destacan el plátano verde, la yuca, la patata, las legumbres como lentejas y guisantes, y cereales como el arroz y la avena.

El efecto del recalentado sobre estos alimentos es significativo. En el caso del arroz, el contenido de almidón resistente puede pasar de 0,64 g por cada 100 gramos a 1,65 g, más del doble. La yuca puede aumentar hasta un 66%, la avena duplica su contenido y las legumbres pasan de un 4,18% a un 8,16%.

Enfriar y posteriormente recalentar alimentos como el arroz, la pasta o la patata puede mejorar su perfil nutricional. No obstante, los expertos insisten en la importancia de mantener unas adecuadas condiciones de seguridad alimentaria: conservar los alimentos en refrigeración durante un máximo de 48 horas y tener en cuenta que algunas toxinas no se eliminan con el recalentado.

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