El jugador del CD Tenerife Jesús de Miguel fallece en el hospital
Muerte del futbolista Jesús de Miguel: por qué un golpe en el pecho puede causar un fallo cardíaco
Una de las posibles causas de la muerte del jugador del Tenerife es la conmoción cardíaca
El futbolista Jesús de Miguel ha fallecido después de permanecer ingresado en la UCI del Hospital de La Candelaria, donde fue trasladado tras sufrir un grave incidente durante el partido entre el CD Tenerife y el Andorra, según ha comunicado este martes el club tinerfeño.
El jugador sufrió un fuerte golpe en el pecho en los últimos minutos del encuentro, tras un choque con el portero del Andorra, Owono. Tras el impacto, Jesús de Miguel sufrió una parada cardiorrespiratoria en pleno estadio. Los servicios de emergencia consiguieron reanimarlo y fue evacuado al hospital, donde permaneció ingresado en la unidad de cuidados intensivos hasta su fallecimiento. Una de las posibles causas de la muerte es el Commotio cordis o conmoción cardíaca.
Qué es el Commotio cordis
Un golpe contundente en el pecho, sin necesidad de que provoque lesiones visibles ni daños en las costillas o el corazón, puede desencadenar una alteración eléctrica potencialmente mortal. Este fenómeno se conoce como commotio cordis y se produce cuando un impacto torácico provoca una arritmia grave que puede derivar en muerte súbita.
Los expertos consideran que este mecanismo pudo estar detrás del fallecimiento de Jesús de Miguel, futbolista del CD Tenerife, tras sufrir un fuerte golpe en el pecho durante el partido. La commotio cordis es un traumatismo cerrado y no penetrante en el tórax que altera el ritmo cardíaco y puede provocar una parada cardíaca. Una de sus particularidades es que no suele dejar daños estructurales en el músculo cardíaco, por lo que las víctimas pueden tener un corazón sano y no presentar enfermedades cardiovasculares previas.
La commotio cordis es un traumatismo cerrado y no penetrante en el tórax que altera el ritmo cardíaco y puede provocar una parada cardíaca
Aunque este fenómeno afecta principalmente a niños y adolescentes, también se han registrado casos en personas de mayor edad. Jesús de Miguel tenía 30 años.
Para que se produzca una commotio cordis, el impacto debe alcanzar el pecho con suficiente fuerza y coincidir con un momento muy concreto del ciclo eléctrico del corazón. Es decir, no depende únicamente de la intensidad del golpe, sino también del instante preciso en el que se recibe.
En esas circunstancias, la Dra. Wendy Tzou, profesora asociada de Medicina y directora médica de Electrofisiología Cardíaca en el Campus Médico Anschutz de la Universidad de Colorado, explica en un artículo en The Conversation, que las señales eléctricas que coordinan los latidos pueden alterarse y volverse caóticas. Los ventrículos, las cavidades encargadas de bombear la sangre al resto del organismo, comienzan a contraerse de forma desordenada. Esta alteración se conoce como fibrilación ventricular y constituye un tipo de arritmia cardíaca que puede provocar una parada cardíaca.
Arritmia mortal
Cada latido del corazón depende de una secuencia muy coordinada de contracciones musculares, controladas por señales eléctricas. Después de contraerse, las células cardíacas necesitan recuperar su estado para poder responder correctamente al siguiente impulso.
Este proceso se denomina repolarización y consiste en el desplazamiento de iones con carga eléctrica a través de las células del corazón, lo que permite que el músculo cardíaco se prepare para un nuevo latido.
Si una persona recibe un golpe en el pecho justo durante esa fracción de segundo, el impacto puede desencadenar señales eléctricas antes de que el corazón esté preparado. Como consecuencia, se altera la coordinación normal de los impulsos eléctricos y puede desencadenarse una fibrilación ventricular.
En lugar de bombear sangre de manera eficaz, los ventrículos comienzan a temblar o contraerse de forma desorganizada. El corazón deja entonces de cumplir su función de impulsar la sangre al organismo, –incluido el cerebro– y puede provocar una parada cardíaca y, si no se revierte rápidamente, la muerte súbita.