Cuando el peso corporal aumenta, la bóveda plantar debe soportar más carga.

La podóloga Soledad Alvarado explica que cuando el peso corporal aumenta, la bóveda plantar debe soportar más carga.Getty/ Nacho Rodríguez

Soledad Alvarado, podóloga

Los grandes olvidados del sobrepeso: los pies

Cuando el peso corporal aumenta, el arco del pie puede tender a descender progresivamente y el pie a aplanarse

Cuando hablamos de los efectos del sobrepeso sobre la salud, solemos pensar en el corazón, la diabetes, las rodillas o la espalda. Sin embargo, existe una parte del cuerpo que soporta directamente cada kilo de más desde el primer momento y que, a menudo, pasa desapercibida: los pies.

Los pies son la base de nuestro cuerpo. Absorben impactos, proporcionan estabilidad y hacen posible algo tan cotidiano como caminar. Por eso, cuando aumenta el peso corporal, también aumenta la exigencia a la que se ven sometidos.

A diferencia de lo que muchas personas creen, el pie no es una estructura rígida. Está formado por huesos, articulaciones, ligamentos y músculos que trabajan de manera coordinada para adaptarse a las cargas que recibe. Esa capacidad de adaptación es una de sus grandes fortalezas, aunque también tiene sus límites.

De hecho, el pie no sabe por qué el cuerpo pesa más; simplemente tiene que adaptarse a una carga mayor.

Cuando el peso corporal aumenta, la bóveda plantar debe soportar más carga. Como consecuencia, el arco del pie puede tender a descender progresivamente y el pie a aplanarse. Es algo que observamos con frecuencia en personas con sobrepeso, pero también en otras situaciones en las que el cuerpo experimenta un aumento de carga.

Durante el embarazo, por ejemplo, muchas mujeres perciben que sus pies se ensanchan o que el arco parece menos marcado. Del mismo modo, cada vez es más habitual encontrar personas que practican entrenamiento de fuerza y aumentan significativamente su masa muscular. El ejercicio de fuerza es una herramienta fundamental para la salud y debe fomentarse, pero también es importante entender que el pie debe adaptarse a esa nueva carga corporal. Al fin y al cabo, el pie no distingue si los kilos proceden del exceso de grasa, del embarazo o del aumento de masa muscular; simplemente tiene que sostenerlos y gestionarlos en cada paso.

No todos los pies responden igual

No todos los pies responden de la misma manera. En quienes presentan una tendencia al pie plano, el aumento de peso puede favorecer un mayor aplanamiento de la bóveda plantar y un incremento de la pronación, es decir, de la inclinación del pie hacia dentro durante la marcha. En los pies cavos también pueden aparecer mecanismos de compensación que alteren la distribución de las cargas y la forma de caminar.

Cuando la bóveda plantar desciende y aumenta la pronación, el pie pierde parte de su capacidad para trabajar de forma eficiente. No siempre provoca síntomas, pero sí puede modificar la mecánica de la marcha y aumentar el estrés sobre determinadas estructuras.

Y el problema no afecta únicamente al pie. Cuando cambia la forma de apoyar, también cambia la forma de moverse. Tobillos, rodillas, caderas y columna forman parte de una misma cadena biomecánica, por lo que una alteración en la base puede terminar repercutiendo en estructuras situadas mucho más arriba.

Cuando esta adaptación supera la capacidad de los tejidos para tolerar la carga, pueden aparecer molestias como dolor en la planta del pie, fascitis plantar, sensación de cansancio al caminar o diversas sobrecargas musculares y articulares. Aunque solemos relacionar el exceso de peso con las rodillas o las caderas, los pies también sufren las consecuencias de ese esfuerzo adicional diario.

En este contexto, el calzado adquiere una importancia fundamental. Cuanto mayor es la carga que soporta el aparato locomotor, más importante resulta utilizar un calzado que combine amortiguación y estabilidad. No se trata solo de absorber impactos, sino también de proporcionar una base firme que ayude al pie a funcionar de la forma más eficiente posible.

En algunos casos, además, una valoración podológica puede permitir detectar alteraciones de la marcha o sobrecargas que pueden beneficiarse de medidas específicas, como ejercicios de fortalecimiento, recomendaciones de calzado o plantillas personalizadas.

Los pies suelen ser los grandes olvidados cuando hablamos de sobrepeso. Sin embargo, son los primeros en recibir la carga y los encargados de sostenernos en cada paso que damos.

Porque el sobrepeso afecta a muchas articulaciones, pero todo comienza donde el cuerpo entra en contacto con el suelo: en los pies. Cuidarlos no solo ayuda a prevenir lesiones, sino también a mantener algo esencial para la salud y la calidad de vida: la capacidad de seguir moviéndonos.

  • Soledad Alvarado, podóloga especialista en biomecánica y podología deportiva
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