Grifo de agua

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La sorprendente razón por la que algunas personas no soportan el goteo de un grifo

La misoquinesia es una afección común que puede causar una angustia abrumadora

Hay quien no soporta el sonido de las notificaciones del teléfono, el goteo de un grifo, el golpeo de los dedos en la mesa o ese movimiento rítmico de la pierna. A esta molesta sensación se denomina: misoquinesia, una afección sorprendentemente común que puede causar una angustia abrumadora en las personas cuando ven a otras moverse nerviosamente. La misoquinesia puede desencadenarse por gestos particulares, movimientos repetitivos o incluso expresiones faciales de ciertas personas, lo que provoca una reacción inmediata e involuntaria.

Un estudio realizado por Sumeet Jaswal concluyó que no se sabe con exactitud cuáles son los síntomas exactos que puede experimentar una persona con misoquinesia, sin embargo, el 33 % de la población podría estar sufriendo de este fenómeno.

Una nueva investigación de la Universidad de Psicología de Columbia (UBC), publicada en PLOS ONE, arroja luz sobre la misoquinesia.

Los investigadores realizaron entrevistas a 21 participantes afectados por misoquinesia para comprender cómo incluso un movimiento leve puede alterar la concentración y provocar respuestas emocionales intensas. En el estudio, los psicólogos que analizaron a los afectados informan de «una serie de respuestas aversivas, incluidas fuertes reacciones emocionales, fisiológicas y/o conductuales que, para muchos, afectan su vida personal, social y profesional».

Para estas personas, el movimiento diario desencadena un malestar extremo, descrito por algunos participantes como un miedo abrumador, rabia e incluso dolor físico. Esta reacción puede conducir a conductas de aislamiento social, ya que las personas pueden evitar los espacios públicos o incluso a los seres queridos que desencadenan inconscientemente su misoquinesia.

Por qué se produce

Desde Élice Psicología, expertas en ansiedad y estrés, explican que aunque no se disponen de datos suficientes para determinar las causas de la misoquinesia sí que existe una relación con la misofonia que consiste en la fobia a ciertos sonidos como escuchar a una persona respirar o escucharlo masticar, que por supuesto su origen es directamente cerebral. «Las personas que padecen de misofonia, presentan alteraciones cerebrales en la corteza insular anterior. Cuando la persona escucha algún sonido, esa región sé hiperactiva, provocando emociones de miedo, ira y molestia y que además puede alterar el latido cardiaco, estrés y ansiedad».

Las psicólogas añade: «Dado la relación que tiene la misofonia y la misoquiinesia, se estima que esa misma área cerebral se activa para esta segunda condición. Por otro lado, también se ha hablado que las neuronas espejos también tienen relación con el caso».

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