Cáncer de colon

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La conclusión de los científicos: el cáncer de recto aparece cada vez antes y mata más rápido

El cáncer colorrectal deja de ser una enfermedad asociada exclusivamente a la edad avanzada. Un nuevo estudio advierte de un aumento preocupante de la mortalidad por cáncer de recto entre adultos jóvenes, una tendencia que obliga a replantear la detección precoz.

La investigación, que se presentará en la Semana de las Enfermedades Digestivas (DDW) 2026, señala que el incremento de las muertes por cáncer de recto supera con creces al del cáncer de colon en menores de 45 años.

«El cáncer colorrectal ya no se considera principalmente una enfermedad de adultos mayores», advierte en un comunicado Mythili Menon Pathiyil, autora principal del estudio. «El cáncer de recto, en particular, se está convirtiendo en un problema cada vez mayor en personas más jóvenes, y debemos actuar con prontitud para revertir esta tendencia».

Adultos de entre 20 y 44 años

El análisis se basa en datos de mortalidad en Estados Unidos entre 1999 y 2023, obtenidos de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades. Los investigadores estudiaron a adultos de entre 20 y 44 años y aplicaron modelos predictivos para estimar la evolución hasta 2035.

Los resultados muestran un incremento sostenido de la mortalidad por cáncer colorrectal, con un dato especialmente relevante: el crecimiento de las muertes por cáncer de recto es entre dos y tres veces superior al del cáncer de colon en todos los grupos analizados. Entre los adultos de 35 a 44 años, el aumento continuará en la próxima década si no cambian las tendencias actuales.

El crecimiento de las muertes por cáncer de recto es entre dos y tres veces superior al del cáncer de colon

Uno de los factores que podría explicar esta tendencia es el retraso en el diagnóstico. Según la investigadora, los adultos jóvenes tardan más en iniciar tratamiento que los pacientes de mayor edad.

«Otras investigaciones han demostrado que los pacientes mayores comienzan el tratamiento al mes de la aparición de los síntomas, mientras que en el caso de los adultos jóvenes transcurren siete meses», señala Pathiyil, un retraso que puede resultar determinante en la evolución de la enfermedad.

Este desfase se debe, en parte, a que los síntomas iniciales —como el sangrado rectal o los cambios en el ritmo intestinal— suelen atribuirse a afecciones benignas como las hemorroides.

Más atención a los síntomas

Ante este escenario, los expertos insisten en la necesidad de aumentar la concienciación tanto entre la población como entre los médicos de atención primaria.

Pathiyil plantea reforzar las estrategias de detección precoz, incluyendo un mayor uso de pruebas como la sigmoidoscopia flexible, especialmente en pacientes con síntomas persistentes.

«No se trata tanto de cambiar las directrices de la noche a la mañana, sino más bien de cambiar nuestra forma de pensar», subraya. «El cáncer colorrectal en adultos jóvenes ya no es raro y necesita atención temprana».

La investigadora concluye con una advertencia clara: «Nuestro estudio demuestra que el cáncer de recto es el principal responsable del aumento de los cánceres colorrectales, y es muy probable que la situación empeore con el tiempo si no cambiamos lo que estamos haciendo ahora mismo».

Diferencia entre sigmoidoscopia y colonoscopia

Expertos de Banner Health explican que la sigmoidoscopia, también conocida como sigmoidoscopia flexible, es una prueba médica utilizada para examinar el revestimiento del colon sigmoide, la parte final del intestino grueso situada cerca del recto. Su objetivo es detectar posibles alteraciones o signos de enfermedad en esta zona.

Para llevarlo a cabo, el médico introduce por el ano un tubo delgado y flexible —el endoscopio— equipado con una cámara y una fuente de luz, lo que permite visualizar en tiempo real el interior del tramo final del colon.

Durante la exploración, si se detectan anomalías, pueden emplearse instrumentos incorporados al propio dispositivo para tomar muestras de tejido (biopsias) o extirpar pólipos, con fines diagnósticos o terapéuticos.

La principal diferencia entre la sigmoidoscopia y la colonoscopia radica en la extensión del área examinada. Mientras que la primera se limita al tercio inferior del colon —unos 50 centímetros—, la colonoscopia permite explorar la totalidad del intestino grueso.

Además, la sigmoidoscopia presenta algunas ventajas prácticas: no suele requerir sedación ni una preparación intestinal completa, lo que la convierte en una prueba más sencilla y rápida. Sin embargo, su alcance limitado hace que, en determinados casos, sea necesario recurrir a una colonoscopia para una evaluación más exhaustiva.

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