Diagnóstico en unos monitores que muestran resultados de las exploraciones del cerebro
Salud cerebral
Hablar de cierta manera puede ser un indicio temprano de deterioro cognitivo, según un estudio
A medida que envejecemos, las palabras parecen no aparecer en nuestra cabeza pero, ¿por qué?
¿Por qué a medida que envejecemos nos cuesta más encontrar las palabras justas? No se trata simplemente de olvidos ocasionales o de una pérdida del vocabulario. Según un nuevo estudio liderado por investigadores de la Universidad de Toronto, la raíz del problema podría estar en la lentitud con la que el cerebro procesa la información, más que en una falla específica del lenguaje. Este hallazgo desafía teorías previas que atribuían estas dificultades a déficits en la memoria o en la capacidad de inhibir distracciones.
El equipo analizó a 125 adultos entre los 18 y los 85 años mediante juegos de lenguaje, análisis del habla espontánea y pruebas de funciones ejecutivas. Detectaron que los mayores tardaban más en recuperar palabras, incluso cuando no cometían errores. Esa diferencia en el tiempo, que no en la precisión, fue la mejor predicción de las dificultades para expresarse con fluidez. En otras palabras, la velocidad mental, no la memoria, parece ser el verdadero talón de Aquiles del lenguaje en la vejez.
Las pruebas
Para llegar a estas conclusiones, el estudio se desarrolló en tres fases:
Juego de denominación encubierta con interferencia imagen-palabra (PWI), en el cual el participante debía identificar si el nombre de una imagen terminaba en un fonema específico. Pero durante el ejercicio se le presentaban palabras distractoras semánticamente relacionadas (provocan interferencia) y fonológicamente relacionadas (provocan facilitación). Se midieron los tiempos de reacción (RT) y la precisión.Análisis del habla natural. Los participantes describieron dos imágenes durante un minuto cada una y se extrajeron 13 indicadores de disfluencia (pausas, muletillas, velocidad del habla, etc.).Pruebas de funciones ejecutivas, enfocadas en la memoria de trabajo, inhibición motora y perceptiva, fluidez verbal y cambio de categoría.
Los resultados demostraron que, con la edad, aumenta la interferencia semántica (más errores con palabras relacionadas) y disminuye la facilitación fonológica (menos ayuda de palabras similares en sonido. Además, aumenta el tiempo de reacción, aunque la precisión se mantiene relativamente alta.
Esta ralentización afecta tanto la producción de palabras sueltas como la fluidez del habla espontánea. Por tanto, los tests clínicos deberían medir no solo la precisión lingüística, sino también los tiempos de respuesta para detectar signos tempranos de deterioro cognitivo.