El sobrepeso no comienza con los michelines visibles
La parte del cuerpo donde primero se acumula la grasa, según la ciencia (y no es la cintura)
El sobrepeso no comienza con los michelines visibles, según la ciencia
Una de las pruebas de fuego para saber si se ha ganado peso, más allá de subirse a una báscula es probarse la ropa de la temporada pasada. Sin embargo, el cuerpo puede enviar señales de advertencia mucho antes y de formas poco comunes. El Dr. William Li, explica en una entrevista que cambios más sutiles pueden ser los primeros indicadores de que el peso está aumentando lentamente, incluso antes de que se note externamente.
El médico y científico, con más de 30 años de investigación sobre el metabolismo y la salud asegura que el sobrepeso no comienza con los michelines visibles, sino con procesos mucho más discretos que han sido estudiados en investigaciones clínicas. La protagonista inicial es la grasa visceral, aquella que se acumula en el interior del organismo y que no es perceptible a simple vista. Según el Dr. Li, cuando se consumen más calorías de las necesarias, el cuerpo empieza a almacenar esta grasa «invisible» de manera temprana.
Sorprendentemente, uno de los primeros lugares donde se deposita es en la base de la lengua. A diferencia de la punta, que es flexible, o de la parte media, que es fuerte y muscular, la base actúa como un «gran cojín» que facilita el paso de los alimentos hacia el estómago. Pero esta zona también se convierte en un blanco clave para la grasa visceral profunda, que no puede detectarse fácilmente.
Aun así, hay una señal de alerta clara: el ronquido o los sobresaltos al dormir. Li explica que, al relajarse la lengua durante el sueño, el exceso de grasa puede bloquear parcialmente las vías respiratorias, provocando interrupciones en la respiración que suelen notar los compañeros de cama.
Apnea obstructiva del sueño
Diferentes estudios han revelado que las personas con obesidad y apnea obstructiva del sueño presentan más grasa en la lengua, especialmente en su parte posterior, en comparación con quienes no la padecen. Esto explica por qué la obesidad es un factor de riesgo importante para esta afección.
Lejos de ser un problema menor, la apnea obstructiva del sueño puede tener graves consecuencias si no se trata, incluyendo enfermedades cardiovasculares, accidentes cerebrovasculares, diabetes, depresión, deterioro cognitivo e incluso la muerte.