Caminar «como un pingüino» para evitar accidentes
El método del pingüino: la recomendación médica para no caerse en días de hielo
La Sociedad Española de Rehabilitación y Medicina Física (SERMEF) ha alertado de que las condiciones climáticas propias del invierno, como el frío, la lluvia, el hielo o los suelos mojados, incrementan notablemente el riesgo de sufrir caídas en la vía pública. Por ello, ha instado a la ciudadanía a adoptar una técnica de marcha peculiar pero eficaz: caminar «como un pingüino» para evitar accidentes y lesiones derivadas de resbalones.
Una nueva borrasca bautizada como Ingrid afecta a gran parte del territorio nacional, con un temporal caracterizado por fuertes rachas de viento, precipitaciones abundantes y nevadas a cotas bajas que se extenderán por buena parte de la península. En este escenario, los médicos rehabilitadores advierten del aumento de superficies peligrosas debido a pavimentos resbaladizos, acumulación de agua en zonas irregulares o suelos húmedos donde el calzado habitual pierde tracción.
«A ello se suman las placas de hielo que pueden formarse en áreas sombrías, bajo vehículos estacionados o en calles con escasa circulación. Muchas pasan desapercibidas por su escasa visibilidad. El riesgo, además, se dispara a primera hora de la mañana o al anochecer, cuando la falta de luz y el frío facilitan aún más la presencia de hielo», han enfatizado.
Cómo caminar correctamente
Ante esta amenaza, desde SERMEF subrayan los beneficios de adoptar una forma de caminar similar a la de los pingüinos, una técnica sencilla pero sustentada en criterios biomecánicos. «Esta forma de caminar desplaza ligeramente el centro de gravedad hacia adelante, aumentando la estabilidad», destacan.
Los especialistas aconsejan, para aplicarla correctamente:
- No introducir las manos en los bolsillos, una costumbre extendida durante el invierno pero que compromete seriamente el equilibrio.
- Dar pasos cortos y firmes
- Evitar caminar de puntillas
- Apoyar por completo la planta del pie en cada paso
- Inclinar levemente el tronco hacia adelante ayuda a adaptarse mejor al terreno y reduce las probabilidades de sufrir una caída.
Esta técnica no debería limitarse a situaciones en las que el hielo sea visible, insisten los médicos, sino que también debería aplicarse en zonas donde se sospeche que puede haber formación de escarcha: tramos en sombra, rampas, pasos de peatones o accesos a edificios son, con frecuencia, puntos donde el riesgo se multiplica.
Los riesgos de una caída
Desde la Sociedad Española de Rehabilitación y Medicina Física recuerdan que las caídas, a menudo consideradas como percances inevitables del día a día, tienen en realidad un impacto significativo en la salud, especialmente entre las personas mayores o con enfermedades que comprometen el equilibrio o la fuerza muscular.
Subrayan que «un impacto contra el suelo, aunque parezca leve, puede traducirse en fracturas de muñeca o codo, habituales por los reflejos de protección al caer, además de otras lesiones articulares, musculares o de columna».
Estas lesiones no solo causan dolor y limitaciones inmediatas, sino que muchas veces exigen largos periodos de inmovilización, rehabilitación y un proceso de readaptación que puede prolongarse durante meses. En personas de edad avanzada, un episodio de este tipo puede provocar un deterioro drástico en su nivel de autonomía, interferir con la capacidad para caminar, disminuir la seguridad personal al desplazarse y entorpecer tareas básicas cotidianas.
Para los expertos, es esencial que la población comprenda que las caídas no son una cuestión menor. «Evitar una sola puede ahorrarle a una persona semanas, meses o incluso años de consecuencias», apuntan desde SERMEF.
Más allá del hielo
La advertencia no se limita al hielo. Los médicos señalan también los peligros asociados a la lluvia y a los suelos mojados, ya que también provocan un número elevado de accidentes, muchas veces subestimados debido a la ausencia de una señal evidente de peligro como el hielo. «La lluvia y los suelos mojados provocan también un número muy elevado de incidentes, a menudo subestimados porque la ausencia de hielo visible genera una falsa sensación de seguridad. Con el suelo mojado, materiales como el mármol, el granito pulido, las baldosas lisas o los pavimentos encerados se transforman en superficies extremadamente deslizantes», explican.
Por este motivo, se aconseja evitar caminar sobre estos materiales en condiciones húmedas. Si no hay alternativa, los especialistas recomiendan reducir la velocidad al andar, estar más atentos al entorno y apoyarse en elementos estables como barandillas. Además, es preferible pisar los bordillos por la parte plana, evitar correr sobre pasos de peatones o señalizaciones pintadas y revisar regularmente que la suela del calzado no haya perdido adherencia.
En caso de que se produzca una caída, los médicos recomiendan comprobar en primer lugar el estado de consciencia y solicitar ayuda si es necesario. Si existe la sospecha de lesión en la cabeza, cuello o espalda, es imprescindible evitar cualquier movimiento brusco y permanecer lo más inmóvil posible hasta recibir asistencia sanitaria.
Además, si la caída es inevitable, intentar que el cuerpo impacte sobre una zona blanda puede amortiguar parte del golpe. Ante síntomas como dolor intenso, deformidad visible, imposibilidad de mover alguna extremidad, mareo, desorientación o dificultad para mantenerse en pie, es fundamental contactar de inmediato con los servicios de emergencia.