Dolor de espalda
Un estudio científico revela por qué las personas con dolor de espalda crónico son más sensibles al ruido
El dolor crónico no se limita a la zona lumbar, sino que implica una amplificación sensorial más amplia
Un estudio de la Universidad de Colorado Anschutz acaba de revelar que las personas con dolor de espalda crónico procesan los sonidos cotidianos de manera más intensa que quienes no padecen esta condición.
La investigación, publicada en la revista Annals of Neurology, es de las primeras en relacionar esta hipersensibilidad auditiva con cambios específicos y medibles en el cerebro. Los hallazgos sugieren que el dolor crónico no se limita a la zona lumbar, sino que implica una amplificación sensorial más amplia.
El doctor Yoni Ashar, profesor adjunto de medicina interna y codirector del Programa de Ciencias del Dolor de la Facultad de Medicina Anschutz explica: «Lo que muchos pacientes han señalado durante años ahora tiene sustento científico: los sonidos comunes pueden percibirse como más ásperos o intensos. Observamos que el cerebro responde de manera distinta en las áreas encargadas de procesar tanto la intensidad del sonido como su carga emocional», explicó
El equipo, explica en un comunicado, analizó las respuestas neuronales y los reportes subjetivos de 142 adultos con dolor de espalda crónico y los comparó con 51 personas sin dolor. Todos los participantes fueron sometidos a resonancia magnética funcional mientras realizaban diversas tareas, entre ellas escuchar sonidos y evaluar qué tan desagradables les resultaban.
Los resultados mostraron diferencias significativas. En promedio, las personas con dolor crónico reaccionaron con mayor intensidad que el 84 % de los participantes sin dolor.
Las imágenes cerebrales indicaron que los cambios no se registraron en las áreas primarias del procesamiento auditivo, sino en regiones superiores del cerebro. Se detectó mayor actividad en la corteza auditiva y en la ínsula, vinculada con el procesamiento emocional, así como menor actividad en la corteza prefrontal medial, región asociada con la regulación de las respuestas emocionales.
El dolor de espalda crónico no es solo un problema de espalda, sino que el cerebro desempeña un papel fundamentalProfesor adjunto de medicina interna y codirector del Programa de Ciencias del Dolor de la Facultad de Medicina Anschutz
Los investigadores señalaron que estos hallazgos abren la puerta a tratamientos dirigidos no solo al dolor físico, sino también a la forma en que el cerebro procesa los estímulos sensoriales.
El mejor tratamiento
Los investigadores también analizaron las opciones de tratamiento y asignaron a los participantes con dolor de espalda crónico a uno de tres grupos:
Terapia de reprocesamiento del dolor (PRT): sesiones de terapia diseñadas para ayudar a las personas a reinterpretar el dolor como resultado de una amplificación cerebral en lugar de solo problemas de espalda.
Tratamiento placebo: una inyección de solución salina administrada en un entorno clínico de apoyo.
Atención habitual: los participantes continuaron con los tratamientos que ya estaban usando.
Descubrieron que, de todos los tratamientos, la Terapia de Reprocesamiento del Dolor fue la más eficaz. No solo redujo la respuesta cerebral intensificada al sonido, sino que también incrementó la actividad en las regiones cerebrales implicadas en la regulación de las experiencias desagradables.
«Esto demuestra que la respuesta sensorial exagerada del cerebro puede mejorar con tratamiento psicológico, de modo que, en lugar de ser algo con lo que los pacientes se queden estancados, esta sensibilidad es tratable», afirma Ashar quien añade: «Estos hallazgos refuerzan la creciente evidencia de que el dolor de espalda crónico no es solo un problema de espalda, sino que el cerebro desempeña un papel fundamental en su desarrollo, al amplificar diversas sensaciones: señales sensoriales de la espalda, sonidos y probablemente también otras sensaciones».
Investigaciones anteriores de Ashar descubrieron que la terapia de reprocesamiento del dolor logró que dos tercios de los participantes con dolor de espalda crónico quedaran libres de dolor o casi libres de dolor después del tratamiento, superando ampliamente la mejora de aproximadamente el 20 % observada en el grupo placebo.
Nuevos interrogantes
Evidencia preliminar de otros equipos de investigación apunta a que las personas con una sensibilidad sensorial naturalmente más elevada podrían tener mayor riesgo de presentar dolor crónico tras una lesión. Sin embargo, esta relación aún no está completamente esclarecida.
Tampoco se sabe con certeza si la amplificación detectada se extiende a otros sentidos, como la vista, el olfato o el gusto, ni si este fenómeno ocurre en otras condiciones de dolor persistente.
Ante estas dudas, los investigadores adelantaron que su próximo estudio analizará la sensibilidad en distintos sistemas sensoriales para determinar el alcance real de esta amplificación. Asimismo, buscarán identificar si existe una región central del cerebro que actúe como eje común en la intensificación de las percepciones sensoriales.