Gafas con filtros amarillos
Profesores de óptica aclaran si las gafas con filtros amarillos sirven de verdad
Han surgido en los últimos años noticias en las redes sociales que aseguran, entre otras cosas, que la luz azul que emiten las luminarias de interior podría ser peligrosa para nuestra retina y que podría provocar efectos dañinos. Otras afirmaciones para animar a adquirir estas gafas alertan sobre el efecto negativo de esta parte de la luz sobre nuestro equilibrio circadiano, al poder alterar el sueño y con ello nuestra salud. Para justificar sus afirmaciones, se combinan en un lenguaje coloquial palabras que suenan a ciencia con datos de publicaciones científicas. Se suele afirmar que la solución a estos posibles problemas visuales y sistémicos consiste en adquirir gafas con filtros de color amarillo o naranja, las cuales son recomendadas en algunas de estas publicaciones.
La fracción de luz azul que emiten los dispositivos electrónicos y las luminarias led de interior es una pequeña porción, tanto en cantidad como en extensión en su color, del azul que recibimos del sol. No tiene ningún sentido desde el punto de vista científico que, recibir una pequeña intensidad de luz de una pequeña fracción de luz visible, sea del color que sea, pueda producir efectos más negativos e incluso peligrosos que la que nuestros órganos están diseñados para recibir. Tanto desde un punto de vista fototérmico como fotoquímico no es plausible. En resumen, si recibir milésimas de energía fuera peligroso, absorber décimas o incluso unidades de esta sería evidentemente mucho más dañino. En una de esas comunicaciones, para justificar dichas afirmaciones, se cita un artículo en el que se irradian células de la piel con luz azul en condiciones extremadamente intensas, teóricamente comparables a la luz solar directa.
Impacto de la luz azul en el ciclo circadiano
No se verá con nitidez
Por otro lado, utilizar estas gafas que filtran la parte azul de la luz durante el día, especialmente durante la mañana, dificultará aún más la necesidad de eliminar cuanto antes la melatonina que tenemos en nuestro organismo al levantarnos. Esto ralentizará el reseteo circadiano necesario cada mañana. Expresándolo de una manera sencilla, necesitamos toda la luz del rango del azul equiparable a la que recibimos del sol por las mañanas que podamos para que, a través de las células ganglionares de la retina, precisamente sensibles a esa parte de la luz visible, se informe al cerebro que hemos pasado del ciclo nocturno al diurno.
En relación con usar estos filtros exclusivamente en el último período del día o la noche, hay publicaciones que afirman que podría ser más positivo desde un punto de vista circadiano que si nos llega luz de todo el espectro, pero hemos de tener en cuenta que nuestras células de la retina para la visión escotópica son sensibles a luz alejada del amarillo y el rojo. Debido a ello nuestra visión, aparte de ser prácticamente monocolor, no será muy adecuada para ver con nitidez.
Muchas personas que nos estén leyendo no tienen prácticamente oportunidad de recibir luz natural en su día a día. Nuestra opinión es que, debido a nuestra vida mayoritariamente en interiores, hemos de recibir toda la luz que podamos durante gran parte del día, especialmente durante la mañana. Tanto exterior como interior sin ningún tipo de filtros que limiten la luz azul, venga de donde venga. Especialmente los niños y las personas mayores por diferentes razones asociadas a su edad y rutina diaria.
- David Baeza Moyano y Ana Bernárdez Sánchez, profesores del Grado de Óptica y Optometría de la Universidad San Pablo CEU