Cáncer de colon

Cáncer de colonGetty Images

Una proteína determina qué pacientes con cáncer colorrectal pueden recibir inmunoterapia

La identificación de una proteína presente en las células que rodean el tumor permite saber qué pacientes con cáncer colorrectal pueden beneficiarse de la inmunoterapia y, además, ofrece información relevante sobre su pronóstico. Esa es la principal conclusión de un estudio impulsado por el Hospital del Mar Research Institute y el Institut de Recerca Biomèdica de Barcelona, que apunta a una nueva vía para afinar tanto la selección de tratamientos como la evaluación de la evolución de la enfermedad.

La investigación, cuyos resultados han sido publicados en la revista Gut, señala a la proteína CTHRC1 como un nuevo biomarcador con potencial clínico. Su utilidad radica en que podría ayudar a seleccionar con mayor precisión a los pacientes candidatos a inmunoterapia, una opción terapéutica que en la actualidad solo está indicada para en torno al 5 % de los casos de cáncer de colon y recto. De este modo, el hallazgo abre una posibilidad relevante para mejorar la estratificación de los enfermos y optimizar las decisiones médicas.

Según detalla el trabajo, la detección de esta proteína no se produce en las células tumorales propiamente dichas, sino en células no tumorales situadas en el entorno del cáncer. Su presencia permite analizar el estado de las células inmunitarias que se encuentran dentro del tumor, anticipar qué pacientes responderán con mayor probabilidad a la inmunoterapia y, al mismo tiempo, ofrecer una estimación del pronóstico. A ello se suma que este descubrimiento también deja abierta la puerta al diseño de nuevas estrategias terapéuticas dirigidas específicamente a ese contexto biológico.

En concreto, los investigadores se han centrado en unas células del tejido conectivo denominadas fibroblastos asociados al cáncer, integradas en el llamado microentorno tumoral. Estas células desempeñan un papel importante en el desarrollo de la enfermedad, ya que contribuyen al crecimiento del tumor. Dentro de ese grupo, aquellas que expresan la proteína CTHRC1, conocidas como CTHRC1(+) CAFs, han mostrado capacidad para anticipar tanto la evolución clínica como la respuesta a los distintos tratamientos.

Para comprobar la validez de este biomarcador, el equipo desarrolló un estudio de gran amplitud con cerca de 3.000 pacientes. En ese análisis se combinaron datos clínicos con estudios de ARN a nivel celular y con la caracterización de proteínas, lo que permitió reforzar la consistencia de los resultados obtenidos. El investigador del Hospital del Mar Alexandre Calon destaca que el biomarcador «mantiene una sólida capacidad predictiva y de pronóstico en diferentes cohortes de pacientes».

El trabajo también señala que una presencia elevada de CTHRC1 guarda relación con una mayor actividad de la citocina TGF-beta en el entorno tumoral. Este factor ya se ha vinculado previamente a una peor evolución de la enfermedad y a una mayor resistencia frente a los tratamientos, por lo que su asociación con este marcador aporta una información especialmente valiosa en el abordaje del cáncer colorrectal.

En esa misma línea, la oncóloga Clara Montagut considera que este hallazgo «podría guiar las estrategias terapéuticas» en pacientes con este tipo de cáncer. Además, apunta a que sus posibles aplicaciones no tendrían por qué limitarse únicamente al ámbito del colorrectal, sino que también podrían extenderse a otros tumores, como los de mama o pulmón.

Aplicación en el ámbito hospitalario

Otro de los aspectos más destacados del descubrimiento es su posible aplicación inmediata en el ámbito hospitalario. La detección de CTHRC1 puede llevarse a cabo mediante técnicas de inmunohistoquímica, que son procedimientos habituales en los servicios de Anatomía Patológica. Esa circunstancia facilitaría su incorporación a la práctica clínica sin necesidad de desarrollar herramientas complejas o poco accesibles.

En este sentido, la patóloga Mar Iglesias, primera autora del estudio, sostiene que este marcador tiene capacidad para integrarse en la rutina asistencial y ayudar a orientar la elección del tratamiento más adecuado para cada paciente. Así, el estudio no solo aporta conocimiento sobre el comportamiento biológico del cáncer colorrectal, sino que también ofrece una herramienta con vocación claramente asistencial y con potencial para mejorar la atención personalizada.

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