Aspirina
¿Puede la aspirina revelar un cáncer de vejiga asintomático?
La presencia de sangre en la orina es uno de los principales signos de alerta del cáncer de vejiga. Debido a su efecto antiplaquetario, la aspirina puede favorecer pequeños sangrados o hacer más visibles hemorragias ya existentes en el tracto urinario, una circunstancia que podría facilitar la detección temprana de tumores vesicales aún asintomáticos. Esta es una de las conclusiones de un estudio publicado en la revista Journal of Internal Medicine, en el que se analizaron datos de más de 200.000 adultos daneses.
Los investigadores estudiaron a 50.771 personas que comenzaron a tomar aspirina entre 2005 y 2023 y las compararon con 156.191 pacientes que iniciaron tratamiento con antiinflamatorios no esteroideos (AINE) distintos de la aspirina, cuyo efecto antiplaquetario es menor.
Los resultados mostraron que quienes empezaban a tomar aspirina se sometían con mayor frecuencia a cistoscopias, una prueba mínimamente invasiva que permite visualizar el interior de la vejiga y la uretra mediante una cámara introducida a través de un tubo flexible.
Sin embargo, aunque la prevalencia global de cáncer de vejiga detectado fue similar a la observada en personas que nunca habían utilizado aspirina ni AINE, los pacientes que iniciaban tratamiento con aspirina presentaban una menor proporción de tumores diagnosticados en estadios invasivos.
Según los autores, este hallazgo podría indicar que los sangrados urinarios asociados al uso de aspirina favorecen la realización de exploraciones diagnósticas que permiten detectar cánceres de vejiga en fases más tempranas y antes de que produzcan síntomas evidentes.
Por el contrario, los pacientes que comenzaron a utilizar otros AINE también se sometieron a más cistoscopias que la población general, pero presentaron una menor prevalencia de cáncer de vejiga tras la prueba y una distribución por estadios similar a la de las personas que nunca habían utilizado estos medicamentos. Esto sugiere que el aumento de exploraciones en este grupo podría no haber estado tan justificado desde el punto de vista clínico.
«Estos resultados nos resultan muy alentadores. En el ámbito clínico, subrayan la importancia de actuar ante síntomas sospechosos de cáncer de vejiga en pacientes que inician un tratamiento con aspirina», afirma la Dra. Malene Söth Hansen, autora principal del estudio e investigadora de la Universidad de Aarhus.
La investigadora añade que «estos hallazgos podrían tener implicaciones para la cuestión de si la aspirina puede prevenir el cáncer de vejiga, ya que la detección en ensayos con seguimiento a corto plazo podría manifestarse como una mayor incidencia en el grupo expuesto a la aspirina».
Los autores subrayan, no obstante, que el estudio no demuestra que la aspirina prevenga el cáncer de vejiga, sino que apunta a un posible efecto indirecto relacionado con la detección más temprana de la enfermedad. Por ello, consideran necesario seguir investigando para esclarecer la relación entre el uso de este fármaco y el diagnóstico de tumores vesicales.