La testosterona puede tener un papel en el tratamiento del deseo sexual hipoactivo en determinadas mujeres

La testosterona puede tener un papel en el tratamiento del deseo sexual hipoactivo en determinadas mujeresGetty Images

Cada vez más mujeres usan testosterona, pero ¿qué dice la ciencia sobre sus beneficios?

No hay pruebas suficientes para respaldar muchas de las promesas que circulan sobre sus efectos

El uso de testosterona entre las mujeres está ganando terreno, especialmente entre aquellas que atraviesan la menopausia y buscan mejorar su deseo sexual, su energía o su bienestar. Sin embargo, aunque algunos de estos tratamientos generan grandes expectativas, la evidencia científica que respalda sus beneficios sigue siendo limitada fuera de un ámbito concreto: el tratamiento del deseo sexual hipoactivo.

En un artículo publicado en Jama, los expertos explican que actualmente, algunas mujeres utilizan medicamentos de testosterona aprobados para hombres, fuera de las indicaciones autorizadas, o preparados elaborados en farmacias. En un encuentro organizado el pasado mes de septiembre por la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA), investigadores y especialistas coincidieron en la necesidad de disponer de un producto seguro, con una indicación clara y respaldada por estudios científicos.

La demanda también se refleja en las cifras. Según un estudio reciente citado en el debate, las prescripciones de testosterona a mujeres en Estados Unidos se han multiplicado por 2,6 durante la última década, principalmente entre las de mediana edad. Pero el aumento del interés no significa que todos los beneficios atribuidos a esta hormona estén demostrados.

El beneficio mejor respaldado

La evidencia más sólida sobre el uso de testosterona en mujeres posmenopáusicas corresponde al tratamiento del trastorno del deseo sexual hipoactivo (TDSH), una condición caracterizada por una disminución persistente del deseo sexual que provoca un malestar significativo.

Esta indicación cuenta con el respaldo de una declaración de consenso internacional publicada en 2019 y apoyada por numerosas organizaciones médicas. Además, varios ensayos clínicos han encontrado que la administración de testosterona en dosis fisiológicas puede mejorar algunos aspectos de la función sexual, como la excitación y el orgasmo.

Sin embargo, los beneficios observados son modestos. La investigadora Susan Davis, de la Universidad de Monash, en Australia, advierte de que los resultados deben interpretarse con cautela, especialmente por la influencia que puede tener el efecto placebo.

Tampoco se trata de una solución universal para la falta de deseo sexual. Los conflictos de pareja, algunos medicamentos, las enfermedades crónicas o el dolor durante las relaciones sexuales pueden influir en la libido y requieren una valoración específica.

Además, no existe un nivel de testosterona en sangre que permita diagnosticar por sí solo el trastorno del deseo sexual hipoactivo. La evaluación debe tener en cuenta los factores físicos, psicológicos y sociales que pueden explicar los síntomas.

Memoria y estado de ánimo

Más allá de la función sexual, la testosterona despierta interés por sus posibles efectos sobre otras áreas de la salud femenina. Algunas mujeres afirman notar mejoras en la concentración, la memoria o el bienestar general, pero los testimonios individuales no bastan para confirmar que esos efectos se deban al tratamiento.

Los estudios disponibles tampoco han demostrado beneficios consistentes sobre la función cognitiva. En una investigación dirigida por Davis, la única mejora estadísticamente significativa se observó en la memoria verbal, con una media de 1,57 palabras adicionales. No se detectaron mejoras en otras capacidades evaluadas, como la función ejecutiva o las habilidades espaciales.

Masa muscular

Las expectativas sobre el aumento de la fuerza y la conservación de la masa muscular tampoco cuentan con un respaldo sólido. Un metaanálisis de ensayos clínicos publicado en 2019 no encontró mejoras musculoesqueléticas, y resultados posteriores tampoco han confirmado un efecto significativo sobre la fuerza de las extremidades inferiores.

La evidencia sobre la salud ósea sigue siendo limitada. Algunos resultados preliminares apuntan a un posible aumento de la densidad mineral ósea en la columna lumbar cuando se añade testosterona a un tratamiento con estrógenos, pero hacen falta más datos para determinar la relevancia clínica de este hallazgo.

Por ahora, los estudios no permiten recomendar la testosterona como tratamiento general para mejorar la memoria, el estado de ánimo, la fuerza muscular o la salud ósea de las mujeres.

Los riesgos de la testosterona

La seguridad es otra de las grandes cuestiones pendientes. En los ensayos clínicos en los que se han mantenido los niveles de testosterona dentro del rango fisiológico habitual de las mujeres premenopáusicas, no se ha observado un aumento de acontecimientos adversos graves. Algunos efectos secundarios, como el acné y el crecimiento del vello facial o corporal, sí se han registrado y pueden ser reversibles.

No obstante, los estudios suelen tener una duración limitada y, por lo general, no han incluido a mujeres con antecedentes de cáncer de mama o con un riesgo cardiovascular elevado.

Esto deja preguntas importantes sin respuesta. La aterosclerosis, por ejemplo, se desarrolla a lo largo de muchos años, por lo que la ausencia de un aumento de eventos cardiovasculares en estudios de corta duración no permite descartar posibles efectos a largo plazo.

«La principal causa de muerte en las mujeres sigue siendo la enfermedad cardíaca, por lo que nos corresponde estudiarla y asegurarnos de que sea segura», señaló el cardiólogo Ori Ben-Yehuda durante el debate.

También se ha observado en estudios observacionales que las mujeres mayores con niveles más bajos de testosterona presentan una mayor probabilidad de sufrir acontecimientos cardiovasculares graves. Sin embargo, esta asociación no demuestra que administrar testosterona prevenga los infartos o los accidentes cerebrovasculares. Los niveles bajos podrían ser un indicador de un estado de salud general más desfavorable, en lugar de una causa directa de la enfermedad.

La falta de estudios prolongados constituye, por tanto, uno de los principales obstáculos para establecer con precisión el balance entre beneficios y riesgos.

Falta de tratamiento específico

Actualmente, no existe un medicamento de testosterona aprobado específicamente para tratar el deseo sexual hipoactivo en mujeres. Algunas pacientes reciben formulaciones concebidas para hombres, ajustadas a dosis menores, o preparados elaborados individualmente en farmacias.

Esta situación dificulta administrar cantidades uniformes y mantener los niveles hormonales dentro del rango fisiológico premenopáusico. También complica la comparación entre estudios y la obtención de datos fiables sobre la eficacia y la seguridad de los tratamientos.

No hay pruebas suficientes para respaldar muchas de las demás promesas que circulan sobre sus efectos de la testosterona

Por ello, varios especialistas defienden que desarrollar un producto diseñado específicamente para mujeres podría facilitar la realización de ensayos clínicos más amplios y rigurosos.

Sin embargo, la aprobación de un medicamento no resolvería por sí sola las lagunas científicas. También sería necesario formar a los profesionales sanitarios, definir con claridad las indicaciones, evaluar a las pacientes de manera individualizada y establecer un seguimiento adecuado.

La cuestión de fondo es cómo responder a una necesidad real sin extender el tratamiento a situaciones en las que todavía no se ha demostrado que aporte beneficios.

Por ahora, la conclusión de los especialistas es clara: la testosterona puede tener un papel en el tratamiento del deseo sexual hipoactivo en determinadas mujeres, pero no hay pruebas suficientes para respaldar muchas de las demás promesas que circulan sobre sus efectos. Ampliar su uso requiere estudios de calidad que permitan conocer mejor tanto sus posibles beneficios como sus riesgos a largo plazo.

Temas

comentarios
tracking

Compartir

Herramientas