Las habilidades adquiridas al observar aves pueden beneficiar el cerebro

Las habilidades adquiridas al observar aves pueden beneficiar el cerebroGetty/ Graham Oliver

La curiosa afición que ayuda a mantener la memoria con la edad

Observar aves puede cambiar el cerebro y ayudar a conservar ciertas habilidades cognitivas

Aprender una habilidad nueva no solo permite adquirir conocimientos: también puede modificar la estructura y la actividad del cerebro. Pero ¿qué ocurre cuando esa habilidad exige combinar varios procesos, como la atención, la percepción visual y la memoria? Un estudio, publicado en la revista JNeurosci, exploró esta cuestión comparando a observadores de aves expertos con personas que se inician en esta actividad. En un comunicado, los científicos explican que esta afición requiere una gran capacidad para detectar detalles visuales, mantener la atención y recordar información, por lo que sus resultados pueden aportar pistas sobre cómo se adapta el cerebro al aprendizaje de habilidades complejas.

Cerebro más compacto

La investigación, liderada por Erik Wing, del Hospital Baycrest, analizó los cerebros de 58 personas de edades y sexos comparables: 29 expertos en observación de aves y 29 principiantes.

Los investigadores observaron que los expertos presentaban una estructura cerebral más compacta en determinadas regiones vinculadas con la atención y la percepción. Estas diferencias se asociaban con una mayor precisión a la hora de identificar aves.

El aprendizaje de habilidades complejas contribuya a mantener determinadas capacidades cognitivas a medida que envejecemos

Para analizar la estructura cerebral, el equipo midió la difusión de las moléculas de agua en el tejido. «La medida que utilizamos es la difusión de moléculas de agua en el cerebro. En otras palabras, existe una mayor restricción sobre dónde se distribuye el agua en el cerebro de los expertos», explica Wing.

Algunas de las regiones en las que se observaron estas diferencias también parecían facilitar la identificación y el recuerdo de especies menos familiares, incluidas aves que no se encuentran habitualmente en el entorno de los participantes.

Cerebro y envejecimiento

Los cambios estructurales detectados en las áreas relacionadas con la atención y la percepción también estaban presentes en los observadores de aves de mayor edad. Este hallazgo plantea la posibilidad de que el aprendizaje de habilidades complejas contribuya a mantener determinadas capacidades cognitivas a medida que envejecemos.

«Adquirir habilidades mediante la observación de aves podría ser beneficioso para la cognición a medida que envejecemos», señala Wing, aunque esta posibilidad todavía requiere más investigación.

El equipo continúa estudiando si los conocimientos adquiridos mediante la observación de aves pueden utilizarse en otras tareas cognitivas durante la vejez. En una de sus observaciones, los expertos de mayor edad recordaron mejor que los principiantes rostros arbitrarios que habían sido asociados a determinadas aves.

Este resultado apunta a que relacionar información nueva con conocimientos ya consolidados podría ayudar a recuperar recuerdos incluso fuera del ámbito en el que se adquirió la experiencia. Sin embargo, todavía es necesario determinar hasta qué punto esta ventaja puede trasladarse a otras actividades y si el aprendizaje de la observación de aves produce directamente los cambios observados.

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