Hospital 12 de Octubre de Madrid
El bebé de una familia asturiana salva la vida gracias a una prueba hecha en Madrid que no ofrece su comunidad
El cribado realizado en la capital de España no existe en Asturias, por lo que de haber nacido en su región de origen probablemente no habría sobrevivido
Una familia asturiana da las gracias al Hospital 12 de Octubre de Madrid por salvar a su bebé. Ante riesgos detectados durante el embarazo, decidieron trasladarse a este centro madrileño, donde, por casualidad, el recién nacido fue sometido a una prueba de cribado neonatal dentro de un programa piloto para la detección de la atrofia muscular espinal (AME), tal y como relata el periódico regional La Nueva España.
Esta prueba, inexistente en Asturias, permitió diagnosticar la enfermedad de manera precoz y comenzar el tratamiento antes de que aparecieran los primeros síntomas. Por tanto, de haber nacido en Asturias, donde este tipo de cribado aún no está disponible, las consecuencias habrían sido devastadoras.
La atrofia muscular espinal es una enfermedad rara que afecta a uno de cada 10.000 bebés y es la principal causa genética de mortalidad infantil. Sus síntomas suelen manifestarse durante el primer mes de vida y, sin intervención temprana, la degeneración avanza rápidamente. Aunque existe un tratamiento capaz de frenar su progresión, su eficacia depende de que se administre antes de que los síntomas sean evidentes. En el caso del bebé asturiano, el diagnóstico temprano fue crucial para cambiar el curso de su vida.
Gracias a la prueba y al «excelente» trabajo coordinado por los servicios del Hospital Universitario Central de Asturias (HUCA), el pequeño está actualmente «neurológicamente perfecto». Ignacio Málaga, jefe de Neurología Infantil del HUCA, subraya al medio asturiano que, si el tratamiento continúa funcionando como se espera, el niño podrá llevar una vida normal o casi normal. «De no haber recibido atención a tiempo, su estado habría empeorado cada día, probablemente terminando en una silla de ruedas o incluso perdiendo la vida», señala.
El tratamiento, financiado por el Servicio de Salud del Principado, deberá ser administrado de por vida, ya que la enfermedad se reactivaría si se interrumpiera. Además, el niño estará bajo un seguimiento exhaustivo del equipo médico, especialmente en los primeros meses.