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Una nueva máquina que cuesta tan solo 50 euros amenaza con acabar para siempre con el papel higiénico

Las agrupaciones medioambientales han comenzado a demandar una eliminación progresiva del papel higiénico o, al menos, un cambio en su proceso de fabricación para reducir el uso de sustancias químicas peligrosas

El papel higiénico lleva décadas siendo uno de los productos imprescindibles en nuestra sociedad. Sin embargo, podría tener los días contados. Una investigación reciente de la Universidad de Florida, publicada en Environmental Science & Technology Letters, advierte que el papel higiénico podría estar contaminado con PFAS (sustancias perfluoroalquiladas), compuestos químicos altamente persistentes en el ecosistema y vinculados a posibles riesgos para la salud humana. Estos contaminantes, conocidos como «químicos eternos», se degradan muy lentamente, lo que agrava su impacto ambiental.

Este descubrimiento ha provocado el desarrollo de alternativas para este producto esencial en nuestro día a día. Las agrupaciones medioambientales han comenzado a demandar una eliminación progresiva del papel higiénico o, al menos, un cambio en su proceso de fabricación para reducir el uso de sustancias químicas peligrosas. Asimismo, han destacado que la elaboración de este producto contribuye a la deforestación y requiere grandes cantidades de agua y energía, lo que incrementa su impacto ecológico. Frente a esto, algunas organizaciones han sugerido opciones más ecológicas que podrían reemplazar el papel higiénico en los hogares.

Uno de los productos estrella que se corona como sustituto del papel higiénico es el bidé, muy conocido en España, pero que sufriría algunas modificaciones del original que muchos españoles tienen aún en su casa. Una de las opciones es la instalación de un bidé acoplado al WC, fabricado con material ABS resistente, y que cuenta con un panel de control portátil, válvulas de alta presión de calidad, núcleo de metal o cerámica, un adaptador en T de latón, y una manguera de agua fría trenzada de acero, en lugar del plástico común.

Por otro lado, este producto revolucionario cuesta tan solo 50 euros, por lo que supondría un gran ahorro en comparación con el papel higiénico.