Una niña estresada
Este es el país con mayor nivel de ansiedad del mundo: «Sufría taquicardias, sudores y temblores»
Hay países que, aunque no se sabe aún muy bien la causa, aseguran que sus ciudadanos tienen más ansiedad
Desde la pandemia, la ansiedad y la depresión no ha parado de crecer. Aunque varios estudios generalizaron los casos, lo cierto es que algunas generaciones se vieron más perjudicadas que otras. De hecho, muchas de ellas, arrastran cinco años después algunas secuelas. Al igual que los jóvenes son los que más están sufriendo, también hay países que, aunque no se sabe aún muy bien la causa, aseguran que sus ciudadanos tienen más ansiedad.
Uno de esos países es Portugal, donde uno de cada tres ciudadanos presentó en 2024 señales de ansiedad generalizada, un trastorno que afecta especialmente a nuestro país vecino en comparación con otros países. A pesar de esta alarmante cifra, los especialistas no logran identificar con claridad las razones detrás de esta diferencia.
Así lo revela el informe anual sobre salud publicado recientemente por el Instituto Nacional de Estadística (INE) de Portugal, que indica que el 32 % de la población manifestó síntomas de ansiedad generalizada, y un 10,4 % de manera más intensa o severa.
Estos datos coinciden con un estudio del portal Our World in Data, basado en cifras del Institute for Health Metrics (IHME), vinculado a la Universidad de Washington, que identificó a Portugal como el país con mayor nivel de ansiedad del mundo en 2021.
Durante ese año, un 9,7 % de los portugueses fue diagnosticado con trastornos de ansiedad, superando las tasas de Brasil (9 %), Paraguay (8,4 %) y también las de países europeos como Países Bajos y Francia (ambos con 7,9 %) o España (6 %).
Dos grandes causas
Consultados por Efe, diversos expertos señalaron que no es posible atribuir el fenómeno a una única causa, ya que se trataría más bien de una combinación de factores individuales, sociales y ambientales.
Para la psicóloga y docente de la Universidad de Lisboa, Maria José Chembal, existen dos grandes grupos de causas: por un lado, factores personales como la escasa formación en inteligencia emocional, y por otro, elementos del entorno, como el sentimiento de aislamiento social o las dificultades económicas.
Joana Almeida, estudiante universitaria de último año, vincula la ansiedad crónica que sufre «desde pequeña» a la situación global y europea. «También está el tema del medio ambiente. ¿Tendremos recursos suficientes en el futuro para sobrevivir?», se preguntó en declaraciones a Efe. A ello se suman sus preocupaciones por el futuro académico, la crisis habitacional y la inseguridad laboral.
En el caso de Hugo Soares, un profesor de 42 años, fue el exceso de trabajo lo que desencadenó su ansiedad, manifestada a través de síntomas físicos como taquicardias, sudoración, temblores y confusión mental, que culminaron en su peor episodio ansioso.
La terapeuta Joana Valério, con 20 años de experiencia y directora de la clínica ‘Claramente’ en Lisboa, explicó a Efe que la ansiedad generalizada se traduce en una sensación constante de inquietud que afecta de manera significativa la vida diaria de quien la padece.
Sobre las razones detrás de los altos niveles de ansiedad en Portugal, Valério apuntó que los antecedentes familiares de enfermedades mentales podrían influir, aunque subrayó que el desarrollo del trastorno depende de una compleja interacción entre la personalidad, el entorno y las experiencias de cada individuo.
Por su parte, el psiquiatra Gustavo Jesus, investigador del centro Partners In Neuroscience y autor del libro 300 Mil Anos de Ansiedade, sostiene que los factores genéticos podrían tener un papel más relevante de lo que se suele considerar.
En una entrevista con el escritor y creador de contenido estadounidense Mark Manson, Jesús propuso la teoría de que las históricas oleadas migratorias de Portugal —como en la época de los Descubrimientos o durante el siglo XX— habrían provocado que las personas más aventureras y dispuestas a asumir riesgos abandonaran el país.
Según su hipótesis, esto podría haber contribuido a que rasgos como el neuroticismo sean hoy más frecuentes entre los portugueses, lo que aumentaría su vulnerabilidad a la ansiedad, aunque reconoció no contar con pruebas concluyentes.
Valério, por su parte, afirmó que no hay datos que respalden esta idea y recalcó la necesidad de adoptar una visión más amplia. Subrayó que el desarrollo de síntomas de ansiedad está determinado por la interacción entre los rasgos personales, el contexto social y las experiencias vividas por cada individuo.