Doctor Antonio Llombart
«En los 50 usaron mostaza nitrogenada de la Primera Guerra Mundial para los primeros tratamientos anticáncer»
Según Antonio Llombart, presidente del Comité Técnico de la Junta Provincial de Valencia de la AECC, la investigación oncológica en España es escasa, recibe menos financiación que en otros países de Europa
La Asociación Española Contra el Cáncer (AECC) fue fundada en 1953 con el objetivo de proteger a los enfermos de cáncer. Desde entonces, han llevado a cabo una labor extraordinaria cuidando, acompañando y ayudando a estos enfermos y sus familias. El camino no ha sido fácil, ya que, aunque la sanidad pública de nuestro país cubre la mayor parte de los tratamientos oncológicos, la investigación, por ejemplo, sigue siendo muy escasa, comenta a este medio Antonio Llombart, presidente del Comité Técnico de la Junta Provincial de Valencia de la AECC,
— ¿Cuál ha sido la finalidad de la Asociación desde su creación? ¿Cómo ayudabais a los enfermos?
— En 1953, cuando se creó la AECC, no existía una estructura administrativa para tratar a estos pacientes, más allá de la sanidad pública y la beneficencia. Esta situación fue una de las razones que impulsó la creación de la Asociación, buscando mecanismos para que los enfermos pudieran ser atendidos por hospitales públicos, como el Hospital de la Beneficencia en Madrid, el Hospital de la Santa Cruz y San Pablo en Barcelona, o el Hospital Clínico en Valencia.
— ¿Cómo recuerda los primeros años de la AECC y el desafío para conseguir tratamientos para los enfermos de cáncer?
— En esos años, no existían medicamentos específicos como los que tenemos hoy en día, como la quimioterapia. Los primeros tratamientos empezaron a finales de los 50, con el uso de mostazas nitrogenadas derivadas del gas mostaza, un producto utilizado en la Primera Guerra Mundial. Durante esa época, la AECC se centró en ayudar a los enfermos mediante la creación de pisos de acogida para los niños y sus padres, permitiendo que los pequeños recibieran tratamiento mientras los padres se hospedaban cerca de los hospitales.
— ¿Cuánto han cambiado los tratamientos desde esa época? ¿En qué áreas se han logrado avances significativos?
— Hoy en día, la situación ha mejorado considerablemente. La sanidad pública cubre todos los tratamientos oncológicos, como la quimioterapia, la radioterapia y la cirugía. Esto representa más del 20 % del gasto sanitario global en España. Sin embargo, a veces hay retrasos en la aprobación de nuevos medicamentos que aún no están disponibles para todos los pacientes debido a procesos regulatorios. Pero, en general, la cobertura es bastante completa.
La investigación oncológica en España es escasa, recibe menos financiación que en otros países de Europa
— ¿Existen diferencias en la atención a los pacientes con cáncer?
— Sí, las diferencias pueden surgir por el retraso en la aprobación de ciertos medicamentos en algunas comunidades. Por ejemplo, algunos fármacos que ya se usan en otros países de Europa o en EE.UU. aún no están aprobados aquí en España, lo que puede generar fricciones entre oncólogos y comunidades autónomas. Sin embargo, en términos generales, la sanidad pública cubre bien las necesidades de los pacientes con cáncer.
— Desde la creación de la AECC hasta hoy, ha habido avances notables. ¿Dónde ve el futuro de esta lucha contra el cáncer? ¿Qué espera que ocurra en los próximos años?
— La oncología ha avanzado muchísimo, especialmente con la inmunoterapia y los tratamientos más innovadores, como las células T, que son muy complejos pero efectivos. Los tratamientos oncológicos son cada vez más específicos y personalizados. Aunque la situación ha mejorado mucho, sigue siendo necesario seguir invirtiendo en investigación y actualización de los sistemas.
— ¿Cree que hay suficientes recursos destinados a la investigación oncológica en España? ¿Qué más se podría hacer?
— Desafortunadamente, la investigación oncológica en España es escasa, recibe menos financiación que en otros países de Europa. Aunque la AECC y su Fundación Científica destinan unos 20 millones de euros anuales a la investigación, el nivel de inversión pública es bajo. El Gobierno debería incrementar su apoyo a la investigación científica, no solo en oncología, sino en general. De hecho, la asignación a investigación en España no ha superado el 1.2 % del producto interior bruto (PIB), y debería alcanzar al menos un 2 %.
— ¿Cómo puede la sociedad española contribuir más a la lucha contra el cáncer?
— Es fundamental que la sociedad esté más consciente de la importancia de la investigación y de la necesidad de contribuir económicamente. No solo la investigación oncológica, sino en general. La colaboración y el apoyo privado son cruciales. La AECC hace un gran esfuerzo, pero necesitamos que más personas se involucren y contribuyan.
— Ha hablado de la importancia de la investigación y el apoyo público. En relación a la atención a los pacientes, ¿qué opina de la organización de los centros de cáncer en España?
— La oncología en España está muy bien organizada, pero siempre hay espacio para mejorar. Los centros oncológicos deben estar más especializados en tipos de cáncer raros, como el de páncreas o próstata, que requieren una atención muy específica. En algunos países europeos, estos centros están más centralizados, y la experiencia en casos raros es mucho mayor. Aquí en Valencia tenemos el Instituto Valenciano de Oncología (IVO), un centro privado sin ánimo de lucro que trabaja estrechamente con la administración pública. Este tipo de modelos pueden ser muy eficaces, ya que combinan la flexibilidad de la gestión privada con el apoyo público.
— ¿Cómo ha evolucionado la calidad asistencial para los pacientes de cáncer en España en los últimos años?
— La calidad asistencial ha mejorado enormemente. Hoy en día, España está a la vanguardia de la oncología en Europa, con una tasa de curación del 60 %, que es una de las más altas de la Unión Europea. España puede sentirse muy orgullosa de sus avances en este campo, y sus pacientes están recibiendo un tratamiento de calidad comparable al de países como Reino Unido, Francia o Alemania.
— ¿Y qué mensaje lanzaría a los pacientes oncológicos y a sus familias?
— A los pacientes y a sus familias, les diría que sigan luchando, que la oncología en España está en buenas manos. La evolución ha sido espectacular y las opciones de tratamiento están a la par de los países más avanzados. Es importante no perder la esperanza y confiar en los profesionales que están haciendo todo lo posible para mejorar su calidad de vida y aumentar las tasas de curación.