Comestibles de cannabis
Estos son los efectos silenciosos del cannabis comestible, según un nuevo estudio
De entre todos los países, el consumo de cannabis es mayor en la República Checa, Italia, Francia y España según muestran los datos de un informe de la Comisión Europea y la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE)
El consumo de cannabis a nivel mundial varía considerablemente entre países y regiones, con diferentes patrones de uso y percepciones legales. Aunque la mayoría de los países tienen leyes que regulan el cultivo, posesión, venta y consumo, la aplicación de estas leyes y las actitudes sociales varían ampliamente. Algunos países permiten el uso recreativo y médico, mientras que otros lo prohíben estrictamente. Además, el cannabis se consume de diversas maneras, incluyendo fumar, vaporizar e ingerir, cada una con sus propias implicaciones para la salud.
De entre todos los países, el consumo de cannabis es mayor en la República Checa, Italia, Francia y España, y menor en Malta, Turquía y Hungría, según muestran los datos de un informe de la Comisión Europea y la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE).
Ahora, un nuevo estudio realizado por la Universidad de California en San Francisco –publicado en JAMA Cardiology–, ha destacado cómo el consumo crónico de cannabis está asociado con la disfunción endotelial. Esta patología, asociada con la capa interna de los vasos sanguíneos, ocurre cuando no funciona correctamente, lo que lleva a un desequilibrio entre la vasodilatación (apertura de los vasos) y la vasoconstricción (estrechamiento de los vasos). Este desequilibrio puede contribuir al desarrollo de enfermedades cardiovasculares y otras patologías.
Tal como señala la investigación, en la que participaron 55 personas, la función endotelial vascular se vio afectada tanto en los fumadores crónicos de marihuana como en los usuarios de comestibles con tetrahidrocannabinol (THC), mientras que el suero de los fumadores de marihuana pero no de los usuarios de comestibles con THC disminuyó la producción de óxido nítrico en las células endoteliales cultivadas.
De hecho, según los distintos expertos de la universidad estadounidense, «el consumo de cannabis hace que los vasos sanguíneos de una persona de 30 años se parezcan a los de una persona de 60 años».
En líneas generales, los resultados del estudio estadounidense contradicen el mito que afirmaba que los comestibles de cannabis son más seguros que fumar marihuana. «Alguien toma un comestible y cinco minutos después dice: 'No lo siento, voy a tomar más', y termina tomando demasiado. Acude a urgencias con pánico, palpitaciones y vómitos constantes», afirma el Dr. Matthew Springer, profesor de cardiología en la Universidad de California en San Francisco.