Una de las piscinas disponibles en Cocopool
El alquiler de piscinas por horas, en auge: «Me gusta compartir lo que tengo»
La idea gana enteros entre familias, grupos de amigos y parejas que buscan refrescarse sin necesidad de compartir espacio con multitudes
Con la llegada del calor extremo, cada vez más personas buscan alternativas cercanas y accesibles para refrescarse sin tener que salir de su ciudad ni compartir espacio con multitudes. En este contexto, ha crecido de forma significativa el uso de plataformas digitales que permiten alquilar piscinas privadas por horas, una fórmula que está ganando adeptos en numerosas ciudades españolas.
Una de las plataformas que ha visto dispararse su demanda es Cocopool, que facilita la reserva de piscinas particulares para uso puntual. Según datos facilitados por la propia empresa, en junio de este año las reservas se triplicaron respecto al mismo mes de 2023, con especial crecimiento en provincias como Tarragona, Alicante, Murcia, Valencia o Gerona. En muchas de estas zonas, donde escasean las alternativas privadas asequibles y las temperaturas superan los 35 °C, la opción de una piscina privada por horas se ha consolidado como una solución cómoda y cercana.
Una fórmula adaptada a diferentes usos
La propuesta, que funciona a través de una plataforma digital, permite encontrar piscinas en barrios residenciales y reservarlas de forma flexible, desde una o dos horas. Los usuarios pueden optar por espacios que incluyen zonas verdes, barbacoas o áreas de sombra, y el acceso suele gestionarse directamente con el propietario. La posibilidad de disfrutar de un espacio privado y evitar aglomeraciones ha hecho que esta opción sea valorada tanto por familias como por grupos de amigos o parejas.
Algunos usuarios habituales explican que han incorporado estas reservas como parte de su rutina veraniega. «Nosotros lo hacemos casi cada domingo. En vez de ir a una piscina pública llena, reservamos una cerca de casa y pasamos la tarde tranquilos», señala Alba Luna, residente en Madrid.
Para los anfitriones, esta fórmula también representa una forma de obtener ingresos extra durante el verano. Algunos, como Roberto –propietario de una vivienda con piscina en las afueras de Madrid–, valoran la experiencia de forma positiva: «Lo empecé a hacer el verano pasado y ha ido muy bien. La mayoría de la gente respeta el espacio y algunos incluso repiten».
El auge de este modelo se produce en un momento en que la ciudadanía busca formas más sostenibles y cercanas de ocio, sin grandes desplazamientos y con mayor control del entorno. Aunque todavía es una opción minoritaria, la tendencia al alza sugiere que este tipo de iniciativas pueden cambiar la forma de disfrutar del verano en zonas urbanas y suburbanas, especialmente en un contexto de olas de calor cada vez más frecuentes.