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Cirujanos llevan a cabo una operación

Cirujanos llevan a cabo una operaciónPixabay

Investigadores chinos realizan el primer trasplante de pulmón de cerdo a un humano en muerte cerebral

Los autores remarcan que, si bien el estudio «demuestra la viabilidad» del trasplante de pulmón entre especies, persisten «retos importantes» relacionados con la prevención del rechazo y el riesgo elevado de infecciones

El primer trasplante de pulmón procedente de un cerdo genéticamente modificado a un ser humano en situación de muerte cerebral consiguió mantenerse operativo durante nueve días, aunque no estuvo exento de complicaciones como lesiones y señales de rechazo inmunológico. El caso, llevado a cabo por un equipo del Hospital Universitario de Guangzhou (China) y publicado en la revista Nature Medicine, se interpreta como un avance relevante en la viabilidad del xenotrasplante, pese a los desafíos aún pendientes.

La operación se practicó en un paciente de 39 años declarado en muerte cerebral a causa de una hemorragia cerebral. Para evitar el rechazo inmediato, el cerdo donante fue sometido a edición genética mediante la técnica CRISPR, con la eliminación de seis genes responsables de activar defensas inmunológicas humanas. Solo se trasplantó el pulmón izquierdo del animal, manteniendo el derecho original del receptor, lo que permitió evaluar de manera comparativa la respuesta del organismo.

Los investigadores constataron que el órgano permaneció funcional durante las 216 horas de seguimiento sin presentar rechazo hiperagudo ni infecciones graves, un obstáculo que había limitado en el pasado la viabilidad de este tipo de procedimientos. El artículo científico subraya que se «superaron las barreras clave que históricamente han limitado el xenotrasplante pulmonar».

Sin embargo, apenas transcurridas 24 horas comenzaron a detectarse daños en el órgano, principalmente un edema pulmonar grave, semejante a la disfunción primaria del injerto, probablemente provocado por un episodio de isquemia-reperfusión, es decir, el daño que se genera cuando el flujo sanguíneo regresa a un tejido tras un periodo sin oxígeno.

El receptor fue sometido a un tratamiento intensivo con inmunosupresores y esteroides, cuyas dosis fueron ajustándose según el estado inmunológico observado. Pese a ello, el equipo detectó que el rechazo mediado por anticuerpos «pareció contribuir al daño del xenoinjerto» entre el tercer y sexto día, aunque en el noveno se apreció cierta recuperación parcial.

Los autores remarcan que, si bien el estudio «demuestra la viabilidad» del trasplante de pulmón entre especies, persisten «retos importantes» relacionados con la prevención del rechazo y el riesgo elevado de infecciones. Estas últimas resultan especialmente preocupantes en los pulmones, dado su contacto directo con el aire y, por tanto, con múltiples patógenos ambientales. También la aparición temprana del edema marca la necesidad de nuevas estrategias para reducir la disfunción primaria en futuros ensayos.

«La relevancia de este avance radica en que, hasta ahora, los experimentos de xenotrasplante en humanos se habían limitado a riñones, corazones e hígados, pero nunca a pulmones. Este órgano constituye un desafío aún mayor por su delicado equilibrio fisiológico: recibe un altísimo flujo sanguíneo y está expuesto de forma continua al aire del entorno, lo que lo hace particularmente vulnerable», expuso Beatriz Domínguez-Gil, directora de la Organización Nacional de Trasplantes (ONT) en Science Media Centre.

El informe aporta claves sobre las barreras inmunológicas, fisiológicas y genéticas que deben superarse, y abre nuevas posibilidades en la investigación de los trasplantes de órganos animales a humanos.

En declaraciones recogidas a este mismo medio, Rafael Matesanz, fundador de la Organización Nacional de Trasplantes en España y ajeno al proyecto, matizó que «aparte de demostrar que se puede hacer, son más las incógnitas que se plantean que las respuestas que se derivan de este estudio». A su juicio, la conservación de un pulmón humano sano en el paciente «complica la valoración de la evolución funcional del injerto».

Sobre las perspectivas de futuro, Matesanz fue cauto: «La posibilidad de que se consiga una buena evolución de uno de estos pulmones en un enfermo, con una supervivencia aceptable, se antoja lejana y, desde luego, bastante más complicada que en el caso del riñón o del hígado». En su balance, este primer trasplante «entreabre una pequeña puerta más en el mundo del xenotrasplante, pero con bastantes más dudas que certezas».

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