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Sara Andrada Jiménez, pacienteCedida

Sara, paciente de cáncer de mama metastásico: «No podemos esperar 600 días a aprobar un fármaco, morimos antes»

Lo que parecía una visita rutinaria al ginecólogo, terminó en un giro inesperado para Sara Andrada, paciente oncológica desde hace 13 años

Lo que parecía una visita rutinaria al ginecólogo, terminó en un giro inesperado para Sara Andrada. Hace 13 años le detectaron un tumor en la mama. No tenía síntomas ni bultos palpables, nada que le hiciera sospechar. Sin embargo, tras la consulta le vieron un tipo de tumor muy interno, un bulto que, a pesar de haberse realizado las pruebas caseras pertinentes, «nunca había palpado».

Tras el diagnóstico, comenzó el tratamiento con quimioterapia y radioterapia. Todo parecía ir en orden. Sin embargo, a los cinco años, en una revisión –porque estaba en un ensayo clínico– le diagnosticaron lesiones metastásicas. Primero en hígado y pulmón, y más tarde en los huesos. En ese momento, asegura a El Debate, entró en «pánico total», ya que pensaba que estaba curada: «Creí que me iba a morir. No era consciente de que podía pasar esto», confiesa.

El diagnóstico metastásico cambió su vida. Desde entonces, lleva siete años en tratamiento, con siete líneas de terapias diferentes. Sin embargo, lo que parece que un día funciona, al siguiente puede dejar de hacerlo y comenzar todo de cero. «Los tratamientos son finitos. Llega un momento en que dejan de funcionar y hay que probar otro, siempre confiando en que la investigación traiga nuevas opciones», confiesa Sara.

Actualmente, 13 años después, continua en tratamiento. «Ahora tengo otra progresión y me tengo que radiar para mantener la misma medicación; empezaré en unas dos semanas», comenta sincera. A pesar de ello, sabe perfectamente en qué consiste su enfermedad y cómo tiene que afrontarla: «Ahora sé que realmente 'curar' no siempre significa estar curada. Nunca te dicen que estás curada». Y es que, según las cifras oficiales, un 20 % de mujeres con esta neoplasia maligna pueden tener recaídas a lo largo de su vida.

Por eso considera importante «concienciar sin edulcorar». «A veces nos dicen frases como 'este es el mejor cáncer' o 'puedes con todo'». Sin embargo, reconoce que no es verdad: «Ningún cáncer es bueno, y no todo depende de la paciente. El avance de la enfermedad está en la biología del tumor y en la investigación, no en nuestras manos», reza la paciente.

A pesar de su presente, Andrada sostiene que no es para transmitir miedo, sino para demostrar que «se puede vivir con la enfermedad», pero para ello, sostiene, es esencial la investigación. «El cáncer de mama metastásico es una enfermedad rara», lamenta, por lo tanto, hay menos recursos y tratamientos que para el tumor inicial.

Sin embargo, Sara destaca que se puede vivir con la enfermedad: «No es hacer vida normal, porque eso no es posible, pero sí convivir con ella. He aprendido a cuidarme y respetarme cada día».

Retrasos en los medicamentos

El pasado año, tras varios meses esperando su financiación –ya que el Ministerio de Sanidad se negaba–, Enhertu y Trodelvy, dos tratamientos específicos para el cáncer de mama metastásico recomendados por Europa y que demostraron su eficacia y un promedio de 23 meses de supervivencia, se aprobaron en nuestro país.

Según recuerda Andrada, este valioso químico, que en el ensayo logró reducir en un 44 % el riesgo de progresión de la enfermedad o de muerte en comparación con el protocolo estándar, tardó más de un año en financiarse en España. En este sentido, la paciente denuncia que ellas no pueden esperar el tiempo de la aprobación –que va de 180 días a 600– porque «nos morimos entre medias».

Además de los múltiples retrasos, Sara critica la falta de equidad, puesto que su acceso, asegura, depende de la comunidad autónoma en la que se reside, incluso del hospital: «En algunos sitios lo consigues por uso compasivo, en otros no. Todas deberíamos tener el mismo derecho», confiesa.

Un mensaje a otras mujeres

Después de tantos años viviendo con la enfermedad, Sara tiene claro qué decir a una mujer con este tumor. Para ella, lo más importante es no transmitir miedo, pero tampoco engañar. Así, pide que se lo tomen «poco a poco» y que aprendan a convivir con la enfermedad: «No significa estar feliz todo el día, sino respetarte, escucharte y darte permiso para estar mal cuando lo necesites», concluye.