Elena López, directora de marketing STADA
«En los últimos años se han incorporado nuevas alternativas innovadoras para la menopausia»
Según el Barómetro de la Menopausia STADA 2025, el 82 % de las mujeres españolas se sienten preocupadas ante su llegada
Ocho de cada 10 mujeres españolas a partir de los 40 años están preocupadas por la llegada de la menopausia. Según el Barómetro de la Menopausia STADA 2025, el 82 % de las mujeres españolas se sienten preocupadas ante su llegada. Este temor surge principalmente de la falta de información, ciertos tabúes culturales y los estigmas que aún rodean esta etapa natural de la vida de la mujer.
Para ayudar a todas las féminas en esta situación, Elena López, directora de marketing STADA, farmacéutica que fabrica y comercializa medicamentos genéricos, biosimilares y productos de salud de marca, ha explicado a El Debate qué es realmente la menopausia, qué soluciones hay y cómo afrontar esta nueva etapa.
–¿A qué edad suele aparecer la menopausia?
–La menopausia no ocurre de forma repentina, sino que es el resultado de un proceso gradual que puede extenderse durante varios años. Según los datos recogidos en el Barómetro de la Menopausia STADA 2025, la edad media en la que las mujeres experimentan su última menstruación en España se sitúa en los 49,7 años. Sin embargo, este hecho viene precedido por distintas fases.
La perimenopausia temprana suele comenzar alrededor de los 44 años, marcando el inicio de cambios hormonales que pueden afectar al ciclo menstrual y al bienestar general. Posteriormente, hacia los 47 años, muchas mujeres entran en la perimenopausia tardía, donde los síntomas se intensifican y las irregularidades menstruales se hacen más evidentes.
Finalmente, la postmenopausia se establece en torno a los 51 años, cuando cesa por completo la actividad ovárica y los síntomas tienden a estabilizarse.
–¿Qué factores afectan a su aparición?
–Esta etapa se caracteriza por una disminución del nivel de estrógenos, así como otros cambios hormonales relativos a la hormona foliculoestimulante y progesterona. Esta transición puede prolongarse durante algunos años y su impacto se refleja en distintas áreas: desde síntomas físicos (sofocos, alteración del sueño, sequedad vaginal) hasta cambios metabólicos, cardiovasculares, óseos y emocionales. Además, hoy sabemos que el estroboloma, la microbiota intestinal vinculada al metabolismo de los estrógenos, desempeña un papel clave en esta etapa, ya que su desequilibrio puede intensificar significativamente los síntomas asociados a la menopausia.
–Muchas mujeres no identifican sus síntomas con la menopausia, ¿por qué ocurre esto? ¿Cómo se podría solucionar?
–Efectivamente es así. De acuerdo con los resultados del Barómetro, solo el 57 % de las mujeres entre 40 y 70 años ha consultado a un profesional sanitario sobre sus síntomas. Esto ocurre porque los signos son múltiples y a menudo difusos (desde cambios de ánimo hasta dolor articular o niebla mental), lo que lleva a confundirlos con una posible sintomatología asociada al estrés o envejecimiento. La solución pasa por mejorar la educación en salud la mujer y normalizar la conversación: más información sobre cambios hormonales, síntomas, soluciones, así como acceso a orientación profesional y testimonios de otras mujeres.
En los últimos años, se han incorporado nuevas alternativas que responden a una visión integral del bienestar de la mujer
–¿Qué signos hay que tener presentes? ¿Hay alguno preocupante?
–La menopausia puede englobar un gran número de síntomas que pueden ser muy distintos entre las mujeres. Entre los síntomas más comunes que se reportan están los sofocos, la sequedad vaginal, los cambios en el ciclo menstrual, las alteraciones del sueño, la irritabilidad y los cambios en la microbiota intestinal.
Los más preocupantes son aquellos que afectan a la calidad de vida de manera significativa, desde los que tienen una incidencia física directa a través del dolor articular, por ejemplo, hasta los que acaban incidiendo en la salud mental y emocional de la mujer, como los cambios de ánimo, insomnio, cansancio o tristeza.
–Actualmente, no hay muchas soluciones para ayudar a las mujeres en esta transición, ¿qué nuevas alternativas existen?
–Es cierto que, durante mucho tiempo, el abordaje de la menopausia se ha centrado casi exclusivamente en el alivio de los síntomas más frecuentes y en el tratamiento hormonal sustitutivo, aunque no todas las mujeres pueden o desean recurrir a este tipo de terapia, lo que ha dejado un vacío importante.
Afortunadamente, en los últimos años se han incorporado nuevas alternativas innovadoras que responden a una visión integral del bienestar de la mujer. Una de las propuestas más prometedoras es el uso de probióticos específicos para la menopausia, como es el caso de Lactoflora Menopausia Día & Noche de STADA. Se trata de una fórmula patentada diseñada para acompañar a la mujer durante todo el día y controlar los síntomas asociados a esta etapa.
La cápsula de día contiene probióticos específicos –como la combinación Gyntima Meno y la cepa L. fermentum SRK414– junto con vitaminas B6, B7 y D, que contribuyen al equilibrio natural, la energía y al mantenimiento de los huesos. La cápsula de noche combina extracto de cimicífuga, magnesio y melatonina, con el objetivo de favorecer la relajación, mejorar el sueño y reducir la intensidad de los sofocos nocturnos.
–Existe un miedo atroz a la menopausia, e España ocho de cada 10 mujeres están preocupados por su llegada, ¿por qué ocurre esto?
–Es una realidad que no podemos ignorar. Según el Barómetro de la Menopausia STADA 2025, el 82 % de las mujeres españolas se sienten preocupadas ante la llegada de la menopausia, con cifras que alcanzan hasta el 96 % en algunas comunidades autónomas. Este temor surge principalmente de la falta de información, ciertos tabúes culturales y los estigmas que aún rodean esta etapa natural de la vida de la mujer.
Muchas de ellas asocian la menopausia con la pérdida de feminidad, el envejecimiento o el deterioro de la salud, cuando en realidad se trata de una transición fisiológica que, bien acompañada, puede vivirse con plenitud y bienestar. El problema no es la menopausia en sí, sino cómo, durante muchos años, se le ha prestado poca atención en nuestro contexto social. Por eso, es fundamental normalizar la conversación, divulgar evidencia científica y ofrecer soluciones innovadoras que respondan a las necesidades reales de las mujeres.